Strumia: “Siempre hay que pedir ayuda” frente a los desafíos del envejecimiento

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En el marco del Día Internacional de las Personas Mayores, la licenciada María Susana Strumia, psicopedagoga, neuropsicóloga y voluntaria de la Asociación de Lucha contra el Mal de Alzheimer (ALMA), reflexionó en los estudios de Rivadavia Río Cuarto 94.7 FM sobre los nuevos desafíos que plantea el envejecimiento de la población y la necesidad de construir redes de acompañamiento para las personas mayores y sus familias.

Strumia destacó que la conmemoración del Día Mundial del Alzheimer, cada 21 de septiembre, busca principalmente concientizar y visibilizar la problemática. Este año, ALMA puso especial énfasis en la importancia de reconocer los síntomas tempranos y en transmitir un mensaje a las familias y cuidadores: “Quien llega antes se beneficia primero” y, fundamentalmente, “no están solos”.

En ese marco, la asociación acompañó la presentación del libro Mientras Olvida…, elaborado por dos profesionales que atravesaron la enfermedad de su propia madre y que reúne herramientas y estrategias para familiares de personas con Alzheimer. “Es una guía práctica para familiares. Eso que tantas veces decimos: ‘¿Qué hago? ¿Por dónde empiezo?’”, explicó Strumia.

La especialista también puso el foco en una transformación profunda de las estructuras familiares. El modelo de familias numerosas y hogares donde distintas generaciones convivían y se cuidaban mutuamente ya no es el predominante. “La nueva longevidad, la proyección de la expectativa de vida y los nuevos modos y dinámicas familiares hacen que haya 30 años de nuestra vida, de la vejez, entre los 60 y tal vez los 90, de una población muy vulnerable que requiere mucho apoyo y cuidado”, señaló.

Ante esta realidad, consideró que el cuidado de las personas mayores ya no puede recaer exclusivamente sobre el núcleo familiar. “Es imposible resolverlo solo en el contexto familiar. Siempre hay que pedir ayuda”, afirmó, al mencionar la importancia de recurrir a cuidadores, acompañantes terapéuticos, instituciones y centros de día.

Strumia también advirtió sobre la necesidad de comenzar a planificar las ciudades y las políticas públicas para una población cada vez más envejecida. En ese sentido, señaló que Río Cuarto deberá pensar en cuestiones como la accesibilidad, las veredas, las rampas, los espacios públicos y las condiciones necesarias para favorecer la autonomía y la participación de las personas mayores.

“Hay que pensar en una ciudad más accesible para las personas mayores”, sostuvo, y remarcó que la transformación demográfica ya está planteando nuevos interrogantes para el Estado, los profesionales y las propias familias.

Otro de los desafíos señalados por la profesional está relacionado con la brecha generacional y tecnológica. El avance acelerado de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial puede profundizar las dificultades de quienes no son “nativos digitales”. Para Strumia, se requiere también una mayor educación y paciencia entre las generaciones para evitar que las personas mayores queden excluidas.

La especialista, sin embargo, destacó que Río Cuarto cuenta con numerosas propuestas destinadas a las personas mayores en ámbitos públicos y privados, vinculadas con el arte, los idiomas, el deporte y distintas actividades recreativas. En su opinión, el desafío también pasa por recuperar la iniciativa, el deseo y la participación luego del aislamiento que dejó la pandemia.

Finalmente, recordó que ALMA acompaña desde hace 30 años a familiares y cuidadores de personas con demencia en Río Cuarto. La asociación mantiene reuniones presenciales y también una modalidad virtual para quienes necesitan orientación o acompañamiento.

Para comunicarse con ALMA, el teléfono de contacto es 358-5162150. Las reuniones virtuales se realizan el primer jueves de cada mes, mientras que los encuentros presenciales tienen lugar el tercer jueves de cada mes, de 20 a 22, en el edificio del CECIS.

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