A más de una década de la legalización de la marihuana en Uruguay, el debate sobre sus efectos continúa abierto. Así lo planteó al programa Café con Borra el periodista montevideano Alexis Martínez Díaz, quien analizó el impacto de la medida impulsada durante el gobierno de José «Pepe» Mujica. Según explicó, el objetivo principal no fue erradicar el consumo, sino quitarle poder al narcotráfico y trasladar el control al Estado: “Se buscó sacar el negocio de unos pocos para que lo maneje el Estado”, resumió.
En ese marco, Uruguay implementó un sistema regulado que incluye producción controlada —con participación de las Fuerzas Armadas— y la venta en farmacias a consumidores registrados. Actualmente, cerca de 100.000 personas integran ese registro en un país de poco más de 3 millones de habitantes. Sin embargo, Martínez Díaz advirtió que el consumo no disminuyó, sino que aumentó, y que incluso se redujo la edad de inicio, ubicándose ahora entre los 16 y 17 años.
Otro de los puntos críticos es la persistencia del mercado ilegal. Según explicó, la marihuana legal tiene menor concentración de THC que la que circula en el circuito clandestino, lo que mantiene activa la demanda fuera del sistema regulado. A esto se suma una limitación en la cantidad permitida para la compra diaria, lo que también incide en que muchos usuarios recurran al mercado negro.
“La violencia no bajó”
En materia de seguridad, el periodista fue categórico: “La violencia no bajó”. Citó datos recientes del Ministerio del Interior, que reflejan un incremento de los delitos, con subas del 13,5% en hechos violentos y del 6,3% en femicidios en el último año analizado. No obstante, aclaró que estos fenómenos no pueden atribuirse exclusivamente a la legalización, sino también a cambios sociales y culturales más amplios.
Finalmente, Martínez Díaz ofreció una mirada equilibrada sobre la política: valoró que se haya abordado el consumo como un tema de salud pública, pero cuestionó la estigmatización derivada del registro de usuarios y el rol del Estado como actor económico. “Le pondría un más y un menos”, sintetizó, reflejando una discusión que, lejos de cerrarse, sigue generando interrogantes en la sociedad uruguaya.

