Este 21 de abril se cumple el primer aniversario del fallecimiento de Papa Francisco, una figura que marcó a la Iglesia y al mundo con su mensaje de cercanía, apertura y misericordia. En la Diócesis de Río Cuarto, las comunidades se preparan para recordarlo con celebraciones en cada parroquia, en una jornada que también tendrá su correlato a nivel nacional e internacional.
En diálogo con La Mañana Sin Libreto, el padre Juan Giordano explicó que, debido a la realización de la asamblea plenaria de obispos en Argentina, las conmemoraciones serán principalmente parroquiales. En la ciudad de Río Cuarto, habrá una celebración especial en la parroquia San Pantaleón, vinculada a la obra de los Hogares de Cristo, impulsada por el propio Francisco para acompañar a jóvenes con consumos problemáticos. Además, los obispos diocesanos participarán de una misa central en Basílica de Luján, donde se reunirán representantes de todo el país.
Giordano, quien tuvo la oportunidad de conocer personalmente al pontífice en 2013, recordó con emoción un encuentro íntimo en el Vaticano. “Celebramos misa con él y luego compartimos el desayuno. Era una persona de una cercanía única, con una atención muy especial hacia cada uno”, relató. Para el sacerdote, ese estilo descontracturado y humano fue una de las marcas distintivas de su pontificado.
Al analizar su legado, destacó especialmente su insistencia en una Iglesia abierta a todos. “Fue el Papa de la misericordia, el que nos recordó que Dios no excluye a nadie. Esa apertura hizo mucho bien, tanto a creyentes que se sentían alejados como a personas con otras miradas, que encontraron en él un líder con valores humanistas”, señaló. También subrayó su capacidad de comunicación y su vocación por tender puentes.
Consultado sobre la ausencia de una visita papal a la Argentina, Giordano consideró que se trató de una decisión coherente con su misión. “Seguramente le hubiera gustado venir, pero eligió priorizar su tarea en los lugares más necesitados del mundo. Tenía una fuerte impronta de entrega y austeridad, muy ligada a su formación jesuita”, explicó.
Finalmente, el sacerdote invitó a recordar a Francisco desde la acción concreta. “Volver a la cultura del encuentro que él promovía: tender la mano, acercarnos más allá de las diferencias, construir una sociedad más justa y fraterna. Ese es el mejor modo de honrar su memoria”, concluyó.

