(Editorial Sin Libreto Producciones) La muerte de José Waicekawsky representa una pérdida para el vecinalismo argentino y para quienes conciben la participación ciudadana como una herramienta fundamental de la democracia.
Histórico dirigente de la Vecinal Fénix de Río Cuarto, Waicekawsky dedicó buena parte de su vida a la organización comunitaria. Su militancia comenzó en 1957, cuando se involucró en la construcción institucional de un barrio que, como tantos otros de aquella época, necesitaba servicios, infraestructura y espacios de representación para sus habitantes.
Desde aquella primera experiencia barrial, su trayectoria fue creciendo hasta alcanzar responsabilidades nacionales y regionales. Fue presidente de la Confederación Vecinalista de la República Argentina y de la Confederación Vecinalista del Mercosur, una experiencia que llevó su compromiso desde las necesidades cotidianas de los vecinos hasta los espacios de articulación entre organizaciones de distintos países.
La integración también se construye desde los barrios
La experiencia de Waicekawsky permite recuperar una dimensión de la integración regional que no siempre ocupa el centro de los debates: la participación de las organizaciones sociales y comunitarias.
El Mercosur suele analizarse desde sus acuerdos comerciales, sus relaciones diplomáticas y sus políticas económicas. Sin embargo, la integración también involucra a las sociedades, sus instituciones y las personas que trabajan para mejorar las condiciones de vida de sus comunidades.
En ese terreno se inscribe la trayectoria del dirigente riocuartense. Su participación en el vecinalismo regional formó parte de una búsqueda por dar representación a las organizaciones barriales y promover el intercambio de experiencias entre quienes enfrentan problemas similares, aun cuando vivan en diferentes países.
Un estudio académico publicado en 2012 sobre las asociaciones vecinales de Río Cuarto y su relación con los procesos de integración y descentralización aporta contexto para comprender la importancia de estas organizaciones como espacios de participación ciudadana. En ese marco, la articulación regional de dirigentes vecinalistas constituyó una expresión de la sociedad civil organizada.
Río Cuarto, una experiencia de participación comunitaria
La historia de Waicekawsky está estrechamente vinculada con el desarrollo del vecinalismo riocuartense, reconocido por su capacidad para organizar a los vecinos y asumir responsabilidades que van más allá del reclamo ante las autoridades.
A lo largo de las décadas, las asociaciones barriales de la ciudad participaron en la prestación de servicios, la promoción de actividades culturales y deportivas, la atención comunitaria y la búsqueda de soluciones para las necesidades de sus habitantes.
Waicekawsky fue uno de los protagonistas de esa tradición. En distintas entrevistas defendió el valor del trabajo colectivo y la necesidad de mantener abierto el diálogo entre las instituciones vecinales y el Estado.
En 2009, al referirse a la experiencia local, resumió una de las transformaciones que consideraba centrales: los vecinos habían pasado de limitarse a pedir respuestas al municipio a involucrarse directamente en la solución de los problemas de sus barrios.
Esa concepción del vecinalismo, basada en la organización, la solidaridad y la capacidad de gestión, contribuyó a proyectar la experiencia de Río Cuarto hacia otros ámbitos del país.
A quienes tuvimos el honor de conocer, trabajar junto a él y compartir los sueños de la participación ciudadana, el dolor natural por su pérdida se convierte en admiración, su recuerdo en ternura y su legado en algo que debemos sostener siempre. Adiós José Esperidión, siempre, siempre estarás en el recuerdo.
