La hidroponia, una técnica de cultivo que prescinde de la tierra y utiliza agua enriquecida con los nutrientes que necesita la planta, gana terreno como una alternativa accesible tanto para el consumo familiar como para quienes buscan iniciar un pequeño emprendimiento productivo.
Así lo explicó al programa Café con Borra Luis Lobo, quien se dedica al desarrollo de esta técnica y destacó que una de sus principales ventajas es que permite producir incluso cuando no se dispone de un terreno. “La hidroponia es el cultivo sin tierra”, resumió, al explicar que el agua funciona como vehículo de nutrientes como nitrógeno, fósforo, potasio y calcio, además de distintos micronutrientes.
Una de las posibilidades que ofrece esta modalidad es llevar la producción a espacios reducidos. “Yo en el balcón de mi casa pongo un par de caños y tengo lechuga fresca, tengo perejil fresco”, ejemplificó Lobo, quien remarcó que la alternativa también se ha desarrollado con fuerza en países donde existen limitaciones de suelo o de disponibilidad de agua.
En ese sentido, sostuvo que la hidroponia puede convertirse también en una puerta de entrada al emprendedurismo. “Es un modelo nuevo de emprendimiento. Se puede emprender sin tener un pedazo de tierra”, señaló. Como ejemplo, mencionó casos de personas que comenzaron con apenas tres metros cuadrados y llegaron posteriormente a desarrollar emprendimientos de mayor escala.
Según explicó, los cultivos de hoja son particularmente adecuados para este sistema. La lechuga, por ejemplo, puede alcanzar una mayor densidad de producción respecto del cultivo tradicional: mientras en un metro cuadrado pueden ubicarse unas 12 o 13 plantas mediante hidroponia, en tierra pueden disponerse aproximadamente seis o siete.
Otra ventaja está relacionada con el control del cultivo. Al administrar directamente los nutrientes a través del agua, el productor puede conocer y regular las condiciones en las que se desarrolla la planta. Lobo explicó que, al no depender de los nutrientes disponibles naturalmente en el suelo, resulta más sencillo controlar el proceso desde que la planta es pequeña hasta el momento de la cosecha.
Además, la expansión de la actividad hizo que los insumos necesarios sean hoy mucho más accesibles. “Hoy vos ponés en MercadoLibre nutrientes para hidroponía y te aparece”, señaló Lobo, al recordar que cuando comenzó con la actividad, hace más de una década, era necesario formular y preparar personalmente las distintas soluciones nutritivas.
El crecimiento del sector también se refleja en la aparición de empresas y propuestas de capacitación. Lobo recordó su participación en el segundo Congreso Nacional de Hidroponia realizado en Córdoba, donde pudo comprobar la existencia de alrededor de 50 empresas vinculadas con la actividad.
En Río Cuarto, además, la técnica forma parte de una propuesta de capacitación impulsada por Granja de Ideas junto con el área de la Universidad Nacional de Río Cuarto. El curso, dictado por el propio Lobo, está orientado especialmente a personas interesadas en comenzar un microemprendimiento y aborda no solamente aspectos vinculados con el cultivo, sino también cuestiones de mercado y desarrollo de la cadena de valor.
La propuesta contempla una clase semanal durante cuatro meses y cuenta con certificación de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Para Lobo, se trata de una herramienta que puede abrir oportunidades especialmente para personas que buscan una alternativa laboral o productiva. “Esto lo puede hacer cualquier persona, de cualquier condición. Solamente hay que tener ganas y ponerse a aprender”, concluyó.
