En una entrevista que cruzó la realidad económica con los derechos laborales, el equipo de Sin Libreto recibió la visita virtual de Viviana Pomiglio, comunicadora social y referente legal de la Asociación del Personal de Casas de Familia (APECAF). Entre mates, café y reflexiones sobre el contexto actual, la charla dejó definiciones clave sobre el estado del sector en Río Cuarto y la región.
Lo que no se nombra bien, se entiende mal
Antes de ingresar en los números, Pomiglio hizo una aclaración tan conceptual como necesaria. En el lenguaje cotidiano se suele mezclar la labor de las empleadas de casas particulares con la de las amas de casa, pero sus marcos son radicalmente distintos:
- Empleadas de casas particulares (o de familia): Corresponde al trabajo remunerado en hogares ajenos, protegido por la Ley 26.844.
- Amas y amos de casa: Se trata del trabajo doméstico no remunerado que cada persona realiza dentro de su propio hogar.
«Amos y amas de casa somos todos los que hacemos las tareas de nuestro hogar sin recibir un sueldo por ello. Cuando hay una remuneración de por medio, hablamos de trabajadoras de casas particulares», sintetizó la representante de APECAF.
La brecha entre el bolsillo y los mínimos de ley
Al repasar las planillas salariales, la realidad muestra dos caras. Por un lado, están los valores mínimos oficiales que dejó la última actualización paritaria; por el otro, el precio real que se paga en la calle debido a la inflación.
Actualmente, las escalas de referencia marcan un piso mensual de $458.053 para tareas generales con retiro, y $558.972 para el cuidado de personas. El valor hora oficial oscila entre los $3.700 y $4.100. Sin embargo, en el día a día riocuartense la dinámica es otra.
Según detalló Pomiglio, la necesidad y el reconocimiento de los empleadores han llevado a que en la zona la hora suelta de tareas generales se pague en la práctica entre $6.000 y $10.000, bastante por encima del piso legal.
El fantasma de la informalidad y el costo de moverse
Pese a que registrar a una trabajadora es un trámite sencillo que se realiza de forma digital a través del sistema de ARCA (que incluye cobertura de ART, jubilación y obra social), la informalidad volvió a ganar terreno.
En sus años de mayor impulso mediante programas estatales, el registro en la ciudad había alcanzado un 38%. Hoy, la cifra cayó a un preocupante 25%, dejando a un 75% del padrón en la economía no declarada.
Esta situación impacta directo en la calidad de vida. Al no estar registradas, las trabajadoras quedan excluidas de beneficios sociales clave, como el acceso al Boleto Obrero, un golpe duro considerando que la ley no obliga al empleador a abonar adicionales por viáticos o transporte.
Una red de contención que no se detiene
Lejos de quedarse solo en el reclamo, desde APECAF continúan impulsando herramientas concretas para la comunidad:
- Bolsa de trabajo calificada: Cuentan con un registro de personal capacitado en convenio con la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) para tareas generales, cuidado de personas y mantenimiento.
- Espacio inclusivo: La ley y la asociación contemplan por igual a hombres que se desempeñan en tareas de caseros, mantenimiento o cuidado.
- Acompañamiento: Brindan asesoramiento en salud, compras comunitarias y derechos laborales.
Dónde consultar o buscar asesoramiento
La comisión de APECAF atiende de manera presencial en su sede de San Martín 376 (Río Cuarto) los días martes y jueves de 15:00 a 18:00 hs. También receptan consultas y currículums a través de sus páginas oficiales de Facebook e Instagram (APECAF Río Cuarto).
