En una entrevista radial, con Eduardo Isoletta, representante de la oficina de turismo de Tucumán, sobre la historia, costumbres y actualidad del «Pozo de los Milagros», conocido también como Pozo del Pescado o Pozo de San Francisco Solano.
La leyenda y el origen del lugar Según relató Eduardo, la historia principal se remonta a alrededor del año 1590. El fraile franciscano español San Francisco Solano, conocido como el «Taumaturgo de América», recorría la región en su misión de evangelización. En ese momento, la zona atravesaba una extrema sequía que ponía en riesgo la vida de los pobladores nativos y de sus cultivos.
Al apoyar su bastón en el suelo seco, brotó milagrosamente un manantial de agua constante y limpia. Junto con el agua también salieron peces —de allí el nombre original de «Pozo del Pescado»—, lo que sirvió tanto para proveer de agua y alimento a los nativos como para devolver la vida a las siembras.
Ubicación y accesibilidad El santuario se encuentra a 73 kilómetros al norte de San Miguel de Tucumán, en el municipio de Trancas. Para llegar se transita por la Ruta Nacional 9 y se realiza un desvío por un camino de tierra en condiciones transitables durante unos 8 kilómetros.
Debido al gran incremento de visitantes registrado durante este año, el municipio ha establecido medidas de control y seguridad. El acceso vehicular hasta el pozo está restringido para preservar el entorno: los visitantes deben estacionar a unos 500 metros y realizar el trayecto final a pie, permitiéndose el ingreso vehicular únicamente a personas con movilidad reducida o en silla de ruedas.
El ritual de los visitantes El lugar se encuentra rodeado de vegetación y cuenta con merenderos, sanitarios químicos y una capilla. Quienes visitan el Pozo de los Milagros suelen seguir una tradición particular:
- Contacto con el agua: El recinto cuenta con dos piletones. En uno de ellos los fieles colocan los pies, mientras que el otro está destinado a lavarse las manos, la cara o cargar botellas para beber el agua de manantial.
- El toque de campana: Posteriormente, los visitantes se dirigen a la capilla y tiran tres veces de la soga de la campana para completar el ritual.
- Peticiones y testimonios: En la capilla hay cuadernos disponibles donde la gente escribe sus experiencias, peticiones o agradecimientos. Además, los domingos se realizan peregrinaciones y misas.
La entrada al santuario es totalmente libre y gratuita.
Actualidad turística de la provincia Durante la charla, Eduardo destacó la alta afluencia de turistas en la región, registrando solo en la oficina local más de 360 consultas semanales. Asimismo, señaló que durante el mes de septiembre Tucumán celebra el «Mes del Turismo», ofreciendo diversos recorridos gratuitos tanto para locales como para visitantes.