Una carta original e inédita escrita por el general José de San Martín en 1821 fue exhibida el pasado 17 de agosto en la bodega Piedras 202, ubicada en Chacras de Coria, Mendoza, en el marco de una propuesta que combinó historia, gastronomía y vinos. El documento llegó a manos de la familia Burgoa a través de sus antepasados, vinculados estrechamente con el Libertador.
Según explicó Gaspar Burgoa a La Mañana Sin Libreto, la carta pasó de generación en generación hasta llegar a su padre. Uno de sus antepasados, Advíncula Moyano, fue amigo de San Martín y quedó como administrador de sus bienes mientras el general se encontraba en campaña. El documento, fechado en octubre de 1821, fue escrito desde Perú y da cuenta de la culminación de la campaña libertadora: San Martín comunica que el enemigo que había atacado Lima fue derrotado y sostiene que América del Sur podía considerarse libre de enemigos.
Otro de los pasajes destacados revela un aspecto más personal del Libertador. En la carta, San Martín expresa su intención de regresar a Mendoza una vez que lograra ordenar la situación en Perú, con la idea de pasar allí sus últimos días y encontrar en la provincia un lugar de descanso y tranquilidad. Sin embargo, ese deseo nunca pudo concretarse.
La exhibición de la carta original formó parte de una actividad organizada por Piedras 202 junto con la Cofradía Sanmartiniana de Mendoza. El encuentro incluyó la participación de un historiador, una charla interactiva con el público y una propuesta gastronómica inspirada en la época de San Martín, acompañada por los espumantes de la bodega. Para las visitas habituales, en tanto, la bodega dispone de una réplica del documento que permite conocer su contenido y contexto.
La familia Burgoa también conserva y ha donado otros valiosos testimonios históricos. Entre ellos se encuentra una colección de 48 acuarelas del artista peruano Pancho Fierro, que retrató las costumbres de la época en tiempos en que aún no existía la fotografía. Las obras fueron donadas y actualmente se encuentran exhibidas en el Museo del Pasado Cuyano de Mendoza.
Con más de 120 años de historia, Piedras 202 fue originalmente una bodega de vinos tranquilos y hace tres décadas se reconvirtió en elaboradora de espumantes. Hoy, la familia Burgoa busca mantener vivo ese vínculo entre patrimonio, historia y vitivinicultura, convirtiendo a la bodega en un espacio donde el visitante no solo puede conocer y degustar sus productos, sino también acercarse a documentos y objetos que forman parte de la historia de Mendoza y de la Argentina.
