La Vecinal Roque Sáenz Peña busca asociar más vecinos y enfrenta desafíos para sostener el trabajo barrial

¡Viralizalo!

Con más de seis décadas de historia, la vecinal Vecinal Roque Sáenz Peña continúa siendo un espacio clave de organización comunitaria en la ciudad de Río Cuarto, aunque enfrenta hoy uno de sus principales desafíos: la baja participación de los vecinos.

Así lo expresó a La Mañana Sin Libreto su presidente, Leonardo Grangetto, quien detalló que actualmente cuentan con unos 220 a 250 socios activos, una cifra muy por debajo de los aproximadamente 600 necesarios para sostener el funcionamiento de la institución solo con aportes propios. “El vecino se asocia cuando necesita algo o tiene un vínculo cercano con la vecinal. Si no, ese compromiso se pierde”, explicó.

Pese a las limitaciones económicas, la entidad mantiene una intensa actividad social y cultural, con más de 15 talleres y cursos, además de propuestas educativas y recreativas. Sin embargo, Grangetto reconoció que los cambios tecnológicos y sociales redujeron el rol central que supo tener la vecinal décadas atrás, cuando funcionaba como punto de encuentro cotidiano del barrio.

En materia de infraestructura, el dirigente destacó importantes avances en los últimos años, como la pavimentación de la mayoría de las calles, la cobertura total de luminarias LED y la extensión de servicios básicos. Actualmente, uno de los principales ejes de trabajo es el ordenamiento del tránsito, con un plan para convertir calles en sentido único y reducir accidentes.

Además, la vecinal articula con otras instituciones y el Estado en distintos niveles, aunque mantiene su autonomía en la toma de decisiones. También impulsa proyectos en conjunto con otras vecinales, como la posibilidad de crear un espacio deportivo para jóvenes del sector.

“Hoy sostener una vecinal es muy difícil. Por eso necesitamos que los vecinos se acerquen, participen y se involucren”, concluyó Grangetto, al tiempo que remarcó la importancia del sentido de pertenencia para fortalecer la vida comunitaria del barrio.

¡Viralizalo!