Entre las sierras que marcan el límite natural entre San Luis y Córdoba, el filo de Merlo es uno de los puntos más elegidos para realizar parapente en la región. Allí trabaja el riocuartense Álvaro Santi, piloto profesional e instructor de parapente, quien en diálogo con Sin Libreto Modo Selfie destaca que transcurren una temporada “muy buena”, con alta presencia turística y condiciones favorables para volar.
Según explicó, los días ideales requieren principalmente buena visibilidad y vientos de hasta 20 km/h, con orientación oeste para el despegue. Las corrientes térmicas de la zona permiten sostener el vuelo y ganar altura sobre el valle. Desde ese punto se alcanza un desnivel cercano a los 1.200 metros respecto al valle de San Luis, mientras que hacia Córdoba la pendiente es más gradual.
Uno de los datos que más sorprende es el perfil de los pasajeros. “Muchos creen que van a tener miedo, pero una vez en el aire se relajan”, contó Santi. Días atrás volaron con un pasajero de 90 años, superando su propio récord de edad. “Quedan contentos y quieren volver”, resumió. Los vuelos de bautismo duran alrededor de media hora y se realizan con instructor.
Además de la experiencia turística, en el lugar funciona una escuela de parapente. Con constancia y buen clima, en unos tres meses un alumno puede obtener una licencia básica para volar solo, con posibilidad de seguir avanzando a niveles intermedio, avanzado y profesional.

