Desde una comuna de Chile, alertan sobre el uso de agua en la era de la IA

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El profesor y gestor socioambiental Germán Leonardo Salazar, presidente de la Corporación «Ngen» —término mapuche que significa “espíritu protector”—, encabezó en la comuna de Quilicura, en la zona norte de Santiago de Chile, una acción de concientización sobre el impacto hídrico de la inteligencia artificial (IA) y de los centros de datos. La iniciativa fue realizada el 31 de enero y buscó visibilizar la relación entre crisis hídrica, sequía prolongada y consumo tecnológico.

Ubicada en la cuenca del río Maipo, Quilicura enfrenta desde hace años un escenario de escasez de agua, agravado por el avance de la desertificación. En ese contexto, Salazar explicó que su comunidad alberga cinco centros de datos y que la extracción de agua desde napas subterráneas genera preocupación local. “No estamos en contra de la IA; la consideramos una herramienta valiosa para la ciencia y la humanidad. Pero hay acciones colectivas que pueden generar daño ambiental”, señaló.

Según detalló, distintas estimaciones indican que cada consulta a sistemas de IA puede implicar entre medio y dos litros de agua, utilizada principalmente para refrigeración de infraestructura tecnológica. La corporación que integra —compuesta por educadores, científicos y artistas— también advierte sobre la situación de un humedal de 468 hectáreas en la zona, afectado por contaminación, rellenos y quemas, en lo que describen como una “zona de sacrificio” asociada al extractivismo del agua.

Tras la repercusión mediática de la actividad, Salazar adelantó que buscarán reunirse con autoridades para promover marcos de gobernanza y normativa local que permitan regular el uso del agua por parte de centros de datos y otras actividades intensivas. “La misión es generar conciencia y entender que lo digital no es abstracto: tiene impactos reales en el territorio”, concluyó.

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