Con la emoción a flor de piel, Victoria Perusia cuenta la historia de su hija Bruna, una niña que en pocos días enfrentará un trasplante renal que puede cambiarle la vida. La intervención está prevista para el próximo 13 de mayo en Córdoba, donde su papá será el donante.
Todo comenzó hace casi dos años, cuando Bruna contrajo Síndrome urémico hemolítico, una enfermedad grave asociada a una cepa de Escherichia coli con toxina. “No sabemos con exactitud cómo se contagió. Puede haber sido por alimentos contaminados o por manipulación en la cocina”, explicó su mamá, quien remarca la importancia de la higiene y la correcta cocción de los alimentos para prevenir estos cuadros. El impacto fue devastador: Bruna sufrió un daño irreversible en sus riñones y complicaciones motrices que cambiaron su vida de un día para el otro.
Desde entonces, la pequeña realiza diálisis peritoneal todas las noches en su casa, mientras espera una solución definitiva. Estuvo en lista de espera del INCUCAI durante casi un año, pero ante la incertidumbre, la familia decidió avanzar con un trasplante con donante vivo. Tras los estudios de compatibilidad, su padre será quien le done un riñón.
“Bruna es una nena feliz, a pesar de todo. Recuperó el habla, pero aún necesita ayuda para caminar. Ella recuerda cómo se movía antes, pero su cuerpo no responde igual”, relata Victoria. La familia atraviesa este proceso acompañada por una red solidaria que no deja de crecer, impulsada por la historia de la niña y la empatía de la comunidad.
En paralelo, iniciaron una campaña solidaria con una rifa para afrontar los gastos de traslado y estadía en Córdoba durante la operación y la recuperación. Sin embargo, el mensaje principal va más allá de lo económico. “Queremos generar conciencia. Nadie está exento. Y hay decisiones que pueden salvar vidas”, enfatiza.
Sobre el cierre, Victoria deja una reflexión contundente que resume el espíritu de su lucha: “Los órganos no van al cielo. Salvan vidas. Y pueden darle otra oportunidad a un niño”. Mientras se acerca la fecha del trasplante, la esperanza crece junto al deseo de que la historia de Bruna también sirva para visibilizar la importancia de la donación pediátrica.

