El licenciado en Psicología, Pablo Nievas, analizó el fenómeno de los llamados therians y furries, identidades que ganaron visibilidad en redes sociales y medios. En diálogo con Sin Libreto Modo Selfie, Nievas explicó que se trata de procesos de identificación diferentes: mientras el therian siente, a nivel interno, que pertenece a otra especie animal, el furry juega o se disfraza de animal por afinidad o diversión, sin asumir esa identidad como propia.
Para Nievas, muchas veces ambos conceptos se confunden y se los mete “en la misma bolsa”. A su criterio, varios de estos comportamientos pueden leerse como fenómenos culturales vinculados a la búsqueda de pertenencia, algo frecuente en la adolescencia. “Como en otras épocas fueron los floggers o las tribus urbanas, hoy aparecen nuevas formas de identificarse y de sentirse parte de un grupo”, señaló.
El psicólogo remarcó que no es adecuado patologizar de inmediato estas conductas. “No hay que apurarse a etiquetar como trastorno algo que puede ser una exploración identitaria o social”, sostuvo. En un contexto de fuerte virtualidad, donde vínculos, juegos y estudios pasan por pantallas, considera que muchos jóvenes experimentan soledad o vacío y buscan espacios donde integrarse.
Frente a estas situaciones en el ámbito familiar, Nievas recomendó priorizar el diálogo. “Descalificar lo que el chico siente agranda el vacío. Lo ideal es preguntar qué le pasa, qué encuentra ahí, si se siente parte de algo. Eso permite ver qué hay detrás”, explicó. Para el profesional, estas expresiones pueden funcionar como “síntomas” que invitan a comprender mejor el mundo emocional del adolescente.

