Parque Ecológico Urbano: rescate y educación, en una «burbuja de paz y armonía» en el oeste de la ciudad

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El Parque Ecológico Urbano (PEU), de Río Cuarto, constituye un espacio clave para la convivencia entre las personas y la fauna, en un contexto natural donde crece la conciencia sobre el cuidado animal. Invitada por el programa Café con Borra, la presidenta de la institución, Viviana Yawny, explicó en los estudios de Rivadavia Río Cuarto 94.7 FM que el parque “no es un zoológico”, sino un centro de rescate, rehabilitación y educación ambiental.

“Antes se compraban animales para exhibirlos como si fueran un producto; hoy la sociedad empieza a cambiar esa mirada”, consideró. En esa línea, Yawny explicó que el parque trabaja con una lógica centrada en el bienestar animal y la reinserción en el hábitat natural, en función que en el PEU conviven especies silvestres y animales de granja, con diferentes niveles de interacción con el público.

Mientras estos últimos permiten un contacto más cercano, la fauna silvestre cumple principalmente un rol educativo: dar a conocer historias, características y problemáticas, especialmente de aquellos ejemplares que no pueden ser liberados.

Uno de los casos más emblemáticos es el de un puma rescatado tras escapar de un coto de caza donde había sido maltratado. El animal llegó en condiciones críticas, con daños físicos severos, y fue recuperado mediante un trabajo sostenido del equipo del parque. Hoy, su historia funciona como un potente mensaje sobre las consecuencias del maltrato y la explotación de la fauna. “Es un ejemplo de todo lo que hacemos mal como humanos, pero también de lo que se puede reparar”, remarcó Yawny.

El proceso de rehabilitación incluye protocolos estrictos desde el ingreso: aislamiento, uso de indumentaria especial y mínima interacción humana, con el objetivo de preservar conductas naturales. Solo aquellos animales que logran recuperar condiciones sanitarias y comportamentales adecuadas pueden ser reinsertados. “El problema no es que pierdan el instinto, sino el miedo al humano. Eso los vuelve vulnerables y pone en riesgo a todos”, explicó.

Además del trabajo con animales, el parque impulsa la recuperación de flora autóctona, como el espinal, promoviendo una experiencia integral con la naturaleza. En el oeste de la ciudad, el predio se abre los fines de semana y feriados para toda la familia, de 15 a 19.30 horas, con un costo de entrada de 6 mil pesos para adultos, y gratuita para menores, y funciona «como una burbuja de armonía y paz”.

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