Desde Sevilla, el psicólogo y neuropsicólogo Javier Mauri dialogó con Café con Borra sobre su particular enfoque en el estudio de los fenómenos paranormales, un campo donde —según explicó— conviven el asombro y el escepticismo. “El cerebro humano es una máquina extraordinaria, capaz de crear percepciones que muchas veces confundimos con la realidad”, señaló, marcando el eje de su mirada analítica.
Mauri sostuvo que gran parte de los fenómenos considerados “sobrenaturales” pueden entenderse desde la neurociencia. Experiencias como las cercanas a la muerte, por ejemplo, tendrían explicación en la actividad cerebral extrema ante situaciones críticas: “El cerebro se activa al máximo para sobrevivir, generando sensaciones, recuerdos y visiones que luego interpretamos como algo externo”. Sin embargo, reconoció que aún hay aspectos que no logran explicarse completamente, como ciertos testimonios verificables durante estados de inconsciencia.
En relación a las apariciones, el especialista remarcó que el principal límite es metodológico: “El método científico exige que los fenómenos sean medibles y replicables, y eso no ocurre con lo paranormal”. Aun así, mencionó casos históricos como el de Ana Bolena, cuyas supuestas apariciones han sido reportadas miles de veces, aunque sin evidencia concluyente.
Lejos de posturas dogmáticas, Mauri también abordó el rol de la fe y los llamados “milagros”. Para él, las remisiones espontáneas de enfermedades existen, pero no implican necesariamente una causa divina: “Que no sepamos explicarlo no significa que no tenga una causa física”. En esa línea, diferenció el enfoque científico del religioso, destacando que la ciencia “prefiere admitir lo desconocido antes que atribuirlo a una explicación no comprobable”.
Finalmente, el investigador recordó una experiencia personal que aún no logra explicar: el desplazamiento de un mueble pesado sin intervención aparente, presenciado por varias personas. “No todo está resuelto, pero eso no invalida la necesidad de seguir investigando con rigor”, concluyó.

