El coach ontológico Gustavo Rubíes reflexionó sobre la importancia de conversar con padres y adultos mayores para conocer las historias familiares, comprender el propio recorrido personal y fortalecer los vínculos afectivos. Lo hizo durante una charla radial en la que también anunció un nuevo taller sobre Ikigai destinado a mujeres emprendedoras.
Rubíes contó que días atrás encabezó un encuentro en el CECIS, donde trabajaron el concepto japonés de Ikigai, asociado al propósito de vida. Según explicó, la experiencia generó “risas y lágrimas” porque llevó a las participantes a hacerse preguntas profundas e incómodas. “Dejamos de buscar culpables y empezamos a transformarnos en protagonistas de nuestra propia vida”, sostuvo.
En ese marco, anunció que el próximo 18 de mayo comenzará un taller intensivo de cuatro encuentros orientado a mujeres que quieran descubrir o redefinir su propósito personal y profesional.
Durante la entrevista, el especialista puso el foco en la necesidad de generar espacios de diálogo con padres, madres y abuelos para recuperar historias familiares que muchas veces permanecen ocultas o nunca fueron contadas. “Vivimos muy a las corridas y a veces queremos hacer preguntas profundas en medio del ruido cotidiano. Hay que generar contexto, frenar, compartir un mate y escuchar con paciencia”, señaló.
Rubíes remarcó además la importancia de acercarse a esas conversaciones sin juzgar y con empatía hacia las generaciones anteriores. “Hicieron lo que pudieron con las herramientas que tenían. No somos nadie para juzgar la historia del otro”, afirmó.
El coach explicó que muchas conductas, talentos o inclinaciones personales pueden tener raíces familiares o emocionales que desconocemos. “A veces uno descubre que un abuelo tocaba el violín y entiende de dónde viene esa pasión que nunca pudo explicar”, ejemplificó.
Finalmente, dejó una recomendación para quienes quieran iniciar ese tipo de diálogos: “Preguntemos con la inocencia de un niño. Preguntas cortas, abiertas y genuinas. ‘¿Qué pasó?’, ‘¿Cómo fue?’. Sin buscar respuestas preconcebidas ni emitir juicios. Ahí aparecen las historias más valiosas”.

