El vinilo «vuelve a girar» en Río Cuarto y conquista a las nuevas generaciones

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El vinilo volvió a ocupar un lugar destacado entre los amantes de la música y, lejos de ser solamente una moda, se consolidó como un formato que también despierta el interés de las nuevas generaciones. Así lo explica Claudio Ledo, integrante de la comunidad que organiza la Feria de Vinilos de Río Cuarto, quien sostiene que el fenómeno comenzó a tomar fuerza nuevamente alrededor de 2016.

“De a poquito fue reentrando en la gente y mucha gente joven lo está descubriendo en esta época”, señala Ledo ante el programa Café con Borra, quien encuentra parte del atractivo en la posibilidad de recuperar una experiencia que la música digital dejó en segundo plano.

Para el coleccionista, escuchar un vinilo implica también valorar la obra artística en su conjunto: desde el diseño de tapa y las letras hasta la historia que existe detrás de cada álbum. En ese sentido, reivindica la costumbre de escuchar los discos completos, respetando el orden de las canciones elegido por el artista, en lugar de reproducir temas de manera aleatoria.

El regreso del formato también alcanza a músicos actuales. Ledo explica que, más allá de los artistas que basan su estrategia en singles y canciones que buscan viralizarse en redes sociales, muchos músicos con propuestas más orientadas a la obra integral continúan editando sus trabajos en vinilo. Entre los ejemplos menciona a Juan Ingaramo, Santiago Motorizado y los últimos trabajos de Él Mató a un Policía Motorizado.

La recuperación del vinilo también generó una renovada demanda de tocadiscos. Hay quienes restauran antiguos equipos familiares, mientras que otros optan por adquirir nuevos. Incluso las conocidas valijas tocadiscos se transformaron en una alternativa accesible, especialmente entre adolescentes, aunque con algunas limitaciones en materia de potencia sonora.

Según Ledo, actualmente una bandeja nueva puede conseguirse desde unos 400 mil pesos, aunque para completar un equipo es necesario sumar amplificación y bafles. Una instalación de buena calidad puede demandar alrededor de un millón de pesos.

En Río Cuarto, esta pasión tiene un espacio de encuentro en la Feria de Vinilos, que ya prepara su edición número 24 para el próximo 12 de septiembre. El grupo que la organiza también impulsa otras actividades vinculadas con la música, como un ciclo de cine y un programa de radio.

La primera feria se realizó en marzo de 2020, apenas horas antes del inicio de las restricciones por la pandemia. “Nos sorprendió que empezó a ir gente que no conocíamos, a ver qué había, que había interés”, recuerda Ledo.

Desde entonces, el fenómeno no dejó de crecer y el viejo formato continúa encontrando nuevos oyentes. En tiempos de música inmediata y digital, el vinilo propone algo diferente: detenerse, escuchar un disco completo y volver a disfrutar también de todo aquello que rodea a la música.

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