El Dr. José María Schiavoni, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, analizó la realidad actual de la especialidad, el notable incremento de consultas en hombres, el impacto de las intervenciones reparadoras en la salud mental y las pautas éticas según la edad.
La cirugía plástica y estética atraviesa una etapa de profunda transformación, impulsada tanto por los avances tecnológicos como por una concepción más integral del bienestar físico y psicológico de los pacientes. En la actualidad, las demandas varían de manera considerable según la franja etaria y el género, reflejando una búsqueda de cambios naturales y proporcionales.
En los sectores más jóvenes predomina la rinoplastia o cirugía de nariz como la intervención más solicitada. Por su parte, en las mujeres de mediana edad el foco de consulta se centra principalmente en los procedimientos mamarios y la remodelación abdominal, mientras que en edades más avanzadas priman los tratamientos antienvejecimiento, como el lifting facial y los procedimientos de medicina estética entre los que destacan la toxina botulínica y los rellenos.
Uno de los cambios más significativos en los últimos años es el incremento en la demanda masculina. Los varones representan hoy cerca del 30% de las consultas totales en el consultorio. Entre las intervenciones más buscadas por los hombres destacan el microtrasplante capilar para la alopecia, la corrección de arrugas perioculares («patas de gallo»), las rinoplastias y las cirugías reconstructivas tras descensos drásticos de peso.
Formación médica y avances científicos
El constante perfeccionamiento técnico de los profesionales resulta clave para garantizar la seguridad y eficacia en el área. En este marco, se destaca la realización de encuentros científicos de alto nivel en la provincia de Córdoba, como el reciente simposio llevado a cabo en el Sanatorio Allende. En dicho evento, cirujanos de reconocida trayectoria nacional realizaron intervenciones en vivo —que incluyeron lifting, cirugía mamaria y blefaroplastia— transmitidas en directo para un auditorio de más de cien especialistas. Hacía quince años que no se desarrollaba una actividad formativa de estas características en la región.
El impacto social de la cirugía reparadora
Lejos de responder únicamente a patrones estéticos o modas superficiales, la cirugía plástica posee un pilar fundamental en el ámbito reparador. Procedimientos como la reconstrucción mamaria tras afecciones oncológicas, el tratamiento de secuelas de quemaduras y accidentes, o las intervenciones en personas intervenidas por cirugía bariátrica, cuentan con cobertura de obras sociales y prepagas por su naturaleza médica fundamental.
Asimismo, intervenciones en etapas tempranas como la otoplastia (corrección de orejas despegadas en niños) o las correcciones nasales en adolescentes tienen un fuerte impacto en la prevención del acoso escolar y en el fortalecimiento de la autoestima durante etapas decisivas del desarrollo personal.
Precaución ante las modas de redes sociales
Frente a la proliferación de procedimientos express difundidos habitualmente en plataformas digitales, como la rinomodelación mediante hilos o rellenos temporales, se aconseja actuar con prudencia. La difusión masiva en redes sociales no siempre es sinónimo de idoneidad ni de acreditación médica oficial.
Para lograr cambios estructurales, seguros y permanentes, la rinoplastia convencional continúa siendo la opción más confiable. Toda intervención debe ser evaluada de forma personalizada por cirujanos acreditados y realizada en centros que cuenten con la infraestructura y garantías de seguridad requeridas.
Finalmente, respecto a los límites de edad para determinados procedimientos, se remarca la importancia de respetar la madurez biológica de los pacientes. Si bien intervenciones de nariz u orejas son viables a partir de los 15 años debido a que dichas estructuras completaron su crecimiento, en el caso de las cirugías de aumento mamario se aconseja esperar al menos hasta los 18 a 20 años para garantizar el pleno desarrollo anatómico.
