La historia de un guía baqueano que conoce Traslasierra y el Champaquí “pata a pata”

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Claudio Díaz Oliva nació y se crió en Villa de las Rosas y desde muy chico aprendió a conocer las sierras recorriendo sus senderos y trabajando en el monte. Hoy, a los 52 años, es docente y guía baqueano habilitado por la Agencia Córdoba Turismo, una actividad que convirtió en una forma de vida.

Desde su casa tiene una postal privilegiada: el cerro Champaquí, todavía cubierto de nieve. “Somos el portal del Champaquí”, destacó Claudio a La Mañana Sin Libreto, quien realiza excursiones por distintos puntos de las Sierras Grandes y la región de Traslasierra.

Su especialidad es el trekking, con propuestas de exigencia media y alta. Entre los destinos que recorre se encuentran el Champaquí, Cerro Negro, Los Gigantes, Cajones de Achala, Pueblo Escondido, Salto del Tigre, Cascada del Minero y los volcanes de Pocho, además de diferentes cascadas y senderos de la zona.

Para llegar al Champaquí, una de las alternativas que ofrece implica recorrer unos 7,8 kilómetros hasta la cumbre, con un importante desnivel. “Salimos de los 1.230 metros sobre el nivel del mar y ascendemos 1.000 metros en ese pequeño trayecto”, explicó. Por eso, antes de aceptar una excursión, Claudio consulta a cada visitante sobre su estado físico y experiencia previa.

“Si me decís que caminás diez cuadras por día, no te voy a llevar al Champaquí”, ejemplificó. En esos casos propone comenzar con recorridos más accesibles, como los bosques de Tabaquillo, para que la persona vaya adquiriendo preparación hasta estar en condiciones de afrontar una excursión de mayor exigencia.

Entre las experiencias que recomienda también aparece la denominada Casita de Cristal, ubicada en el paraje La Pirquita, sobre el camino de las Altas Cumbres. El acceso demanda entre tres y cuatro horas de caminata y conduce hasta un refugio enclavado en la montaña, a unos 2.200 metros de altura, con una vista privilegiada del denominado Paso del Guanaco y una cascada con una gran olla natural.

Claudio cuenta que la Casita de Cristal puede visitarse durante todo el año y que, con una planificación adecuada, incluso es posible pasar la noche allí. “Es un lugar para bajar 78 cambios”, resumió sobre este particular refugio serrano, pensado para disfrutar del paisaje, la tranquilidad y el contacto con la naturaleza.

Su vínculo con las sierras comenzó durante la infancia, cuando acompañaba a su familia en distintos trabajos y recorría el monte. Con los años, ese conocimiento del territorio se transformó en oficio. “Yo salgo a disfrutar la montaña. Salgo a divertirme ahí y la paso bien con los clientes”, contó.

Para quienes quieran conocer sus propuestas, Claudio desarrolla sus actividades bajo el nombre Champaquí Aventura, tanto en Instagram como en Facebook. Además del trekking, trabaja junto a otros guías para ofrecer alternativas como cabalgatas y rappel. Para él, recorrer Traslasierra sigue siendo una experiencia que se disfruta paso a paso: “Si quiere conocer mi pago, pata a pata lo tiene que andar”.

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