Entrevista a Pascual Ramírez: el bochófilo riocuartense que se consagró campeón mundial en Brasil

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En una amena charla en el programa de radio, el deportista Pascual Ramírez compartió los detalles de su consagración como campeón mundial de bochas en la modalidad Punto Raffa Volo, un hito histórico para el deporte local. Junto al santafesino Renzo Farías, la dupla argentina se alzó con el título tras vencer a Uruguay por 10 a 3 en el certamen disputado en Garibaldi, Brasil.

Los inicios y la pasión por el deporte

Ramírez comenzó a jugar a las bochas a los 7 años en clubes de la zona como el Club Alberdi y Las Lilas. Aunque en su adolescencia se inclinó temporalmente hacia el fútbol, llegando a formar parte de planteles de inferiores y ligas locales, la pasión por las bochas prevaleció. Tras superar un parate motivado por su crecimiento físico y su etapa futbolística, retomó la disciplina con firmeza, logrando coronarse en torneos provinciales y juveniles antes de su primera convocatoria a la Selección Argentina absoluta.

Modalidades y características del juego

Durante la entrevista, el campeón explicó que las bochas no son una disciplina olímpica debido a la existencia de tres confederaciones mundiales con modalidades distintas que dificultan unificarse bajo un mismo reglamento. Entre ellas se destacan:

  • Punto Raffa Volo: La modalidad en la que se consagró Argentina, muy similar al juego tradicional pero con canchas de mayores dimensiones y reglas específicas.
  • Zerbin: Jugada con arena en la superficie de la cancha y bochas de bronce.
  • Petanca: Tradicional juego disputado con bochas de acero.

Asimismo, detalló que se trata de un deporte de extrema precisión, cálculo y pulso, donde el peso de una bocha reglamentaria ronda los 920 gramos. Aunque históricamente se lo asociaba a personas mayores, Ramírez destacó que actualmente muchos niños y jóvenes practican la disciplina en los clubes de Río Cuarto.

La actualidad de las bochas en Río Cuarto

Actualmente, la ciudad cuenta con 12 clubes afiliados a la asociación (diez en Río Cuarto y dos en Higueras) que mantienen activas las canchas. Si bien el circuito competitivo implica grandes esfuerzos económicos —ya que la mayoría de los jugadores lo practican como un hobby autofinanciado antes que por rédito profesional—, el semillero local continúa dando frutos y posicionando a la región en lo más alto del deporte internacional.

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