Del esfuerzo al sueño mundialista: «Ganar 3 a 0 con tres de Leo era lo que todos soñábamos»

¡Viralizalo!

Mariano Retamozo dialogó en vivo con nuestra radio y compartió la enorme emoción de vivir su primera Copa del Mundo desde adentro. Tras el triunfo de la Selección, relató el detrás de escena de una aventura inolvidable junto a sus hermanos y su mejor amigo.
​El clima mundialista se vive a flor de piel y los hinchas argentinos vuelven a ser los grandes protagonistas de la cita máxima. En una comunicación directa con Kansas, Mariano Retamozo nos transmitió las sensaciones de un fanático que está dejando el alma —y la garganta— en cada partido.
​»Mi voz ya está en las últimas porque fueron muchas emociones juntas. Lloré, canté, pasé por risas y llantos», confesó Mariano con una disfonía que delata la fiesta en las tribunas. Para él, estar ahí no es una simple cuestión de azar: «Es mi primera experiencia mundialista y me vine con tiempo. Muchos hablan de suerte, y es verdad que tengo la suerte de estar acá, pero detrás de esto hubo un esfuerzo enorme para poder viajar».
​El premio a tanto sacrificio llegó de la mano de un partido perfecto. Acompañado por sus hermanos y su mejor amigo, Mariano fue testigo de una jornada histórica: «Lo que viví no se puede pedir más. Ganar 3 a 0 en un Mundial, con tres goles de Leo, era el sueño de todos. Y pasó», se emocionó.
​La marea albiceleste no para
​Tras su paso por Kansas, el destino inmediato en la hoja de ruta de Mariano es Dallas, donde la Selección continuará su camino. Al ser consultado sobre el fenómeno de la hinchada argentina en el exterior, el entrevistado no dudó en confirmar que la presencia nacional es total y que, sin importar la ciudad o el país, cruzarse con un compatriota es una regla de la que «no se puede zafar».

Sinceramente, yo me esperaba otro ambiente», comento Retamozo. «Al ser una ciudad tan latina, uno se imagina que se vive más. Pero el nacionalismo local no es tan profundo en ese sentido. A cada persona que le comentaba que estaba ahí por el Mundial, me miraban raro y me preguntaban: ‘¿Qué Mundial? ¿De fútbol? ¡Ah, mirá!’. Ni siquiera estaban enterados».
​Deportes locales y poco interés por el «Soccer».
​En la conversación se destacó que en Estados Unidos los deportes nacionales que dominan la escena son el fútbol americano, la NBA y el béisbol. El interés por el fútbol (o soccer, como lo llaman allá) sigue siendo minoritario para el público local.
​Incluso en los estadios, la presencia estadounidense se hizo notar de una forma particular: muchos locales asistieron vistiendo camisetas de Argentina. A diferencia de lo que ocurre en nuestro país, donde meses antes de una Copa del Mundo los comercios ya se visten de celeste y blanco con promociones de todo tipo, en Miami la atmósfera comercial y callejera se mantuvo bastante al margen de la locura mundialista.
​Preocupación en el sector hotelero y el «efecto mercado»
​El sector turístico también sintió el impacto. Según se informó en el programa, los hoteleros de la zona manifestaron su preocupación debido a que las reservas no alcanzaron los niveles altos que se tenían previstos para las fechas del torneo.


Caos sobre ruedas: La odisea para llegar al estadio


​Vieron cuando una idea parece perfecta en los papeles, pero la realidad no es asi,bueno, algo así pasó con la logística para ir al estadio.
​¨ Te vendían un servicio que, la verdad, sonaba ideal: pagabas 15 dólares por el pasaje de ida y vuelta en colectivo. Se suponía que vos elegías un horario específico —bajo la premisa de que salía una tanda de colectivos cada 30 minutos—, reservabas tu lugar y listo, te llevaban y te traían sin mayores complicaciones.
​Pero de la teoría a la práctica hay un abismo.
​Nosotros, precavidos, fuimos bien temprano al estacionamiento. Pero cuando llegamos, nos encontramos con un panorama completamente diferente al que imaginábamos. Era una marea de gente; una cantidad impresionante de personas acumuladas, esperando que aparecieran los colectivos para poder salir.¨
​Claramente, la organización falló de punta a punta manifesto Mariano, al parece que no tuvieron en cuenta el factor del tráfico o colapsaron por completo. Lo más insólito es que la distancia no era para tanto: estábamos a tan solo 10 o 15 minutos del estadio.
​El dato: Nosotros nos desviavimos con dos horas de anticipación para ir tranquilos y evitar el estrés. Pero al ver la fila que no se movía, nos dimos cuenta de que a ese ritmo no íbamos a llegar nunca.
​¿Qué terminamos haciendo? Lo que cualquiera en medio de la desesperación: nos miramos y dijimos: «Bueno, nos bajamos acá. Nos fijamos cuánto tiempo tenemos caminando hasta el estadio y le metemos pata». Porque si nos quedábamos esperando el colectivo, todavía estábamos ahí.

Para finalizar la nota ,pese a los obstáculos logro opacar el momento ,Retamozo concluyo, «Ya con lo que vivimos, yo creo que ya valió todo la pena» a este grupo de jugadores, a este cuerpo técnico… ya no se les puede exigir nada más. Nos devolvieron la identidad, nos regalaron momentos inolvidables.
​Por eso, pase lo que pase en la cancha, el viaje ya está pagado.

¡Viralizalo!