Desde las cocinas de Barrio Jardín en Córdoba Capital hasta mansiones en Europa, Medio Oriente y la India, Agustina ha construido una carrera poco convencional. Con más de 15 años de trayectoria, hoy trabaja como chef privada para clientes de alto perfil, incluyendo actores, futbolistas de élite, la realeza saudí y magnates de la tecnología.
El salto internacional
Su camino en la gastronomía comenzó tras estudiar ciencia política y traductorado de inglés, buscando una profesión más práctica que le permitiera viajar. Tras ahorrar durante años, se instaló en Francia, donde trabajó en reconocidos restaurantes de dos estrellas Michelin. Más tarde, el ritmo exhaustivo de la pandemia la llevó a replantearse su estilo de vida y a explorar el mundo de los chefs privados a través de agencias y networking.
Excentricidades y dietas extremas
Lejos de la creencia popular de que los multimillonarios solo consumen manjares exóticos como caviar a diario, Agustina señala que su alimentación cotidiana suele ser sencilla, pero adaptada a estrictos requerimientos de salud y bienestar. Entre las particularidades con las que lidia a diario se encuentran:
- Dietas específicas: Ha tenido clientes con exigencias rigurosas, como una dieta keto y vegana simultánea, o planes enfocados en la longevidad y la función cognitiva.
- El «efecto brócoli»: Le ha tocado atender a clientes que consumen brócoli en las tres comidas diarias por sus propiedades saludables.
- Retos logísticos: Adaptarse a ciudades sin salida al mar donde ciertos pescados son difíciles de conseguir, o planificar menús especiales para perder peso en tiempo récord (como lograr que una princesa bajara 20 kilos en tres meses).
Confidencialidad y herramientas de trabajo
Como es de esperarse en este nivel, la discreción es clave. Agustina firma estrictos acuerdos de confidencialidad que le impiden revelar los nombres de las celebridades para las que cocina. Para desempeñar su labor a la perfección, viaja siempre con su propia maleta de herramientas que incluye unos 15 cuchillos profesionales afilados y moldes particulares.
A pesar de haber recorrido decenas de países y conocer ingredientes exóticos que ni imaginaba —como los que ahora descubre en la India—, Agustina lo tiene claro: la mejor comida del mundo se encuentra en Argentina y en Italia, donde la calidad del producto y el sabor siguen siendo sus favoritos.



