En Cafe con Borra, conversamos con Leonardo Juan Sardi, constructor, embajador y padre de un exalumno, quien nos comparte los detalles sobre la construcción de la segunda escuela sustentable del mundo en Mar Chiquita (provincia de Buenos Aires).
El origen del proyecto
El concepto nace de un grupo de cinco amigos de Uruguay que formaron la asociación civil Tagma. Tras realizar la primera escuela sustentable en su país junto al arquitecto Michael Reynolds (creador del modelo «Nave Earth»), decidieron ir por más.
«Esto es importante porque quiere decir que si nos juntamos, podemos organizarnos y realizar cosas, no tener que pedir a alguien que lo haga, sino que lo podemos lograr», destaca Juansardi sobre el poder de la unión comunitaria.
Una construcción récord y colaborativa
El edificio fue diseñado para realizarse en 45 días, aunque debido a un par de días de lluvia, terminó completándose en 47 jornadas.
- Superficie: 300 metros cuadrados.
- Participación global: El proyecto contó con la participación de personas de alrededor de 30 países bajo el formato de academia, combinando teoría y práctica de construcción en simultáneo.
- Materiales: Se utilizaron neumáticos, botellas y latas para las paredes, combinadas con tierra y cemento debido a los tiempos de obra, logrando una estructura autoportante.
Claves bioclimáticas del edificio
- Calefacción y refrigeración natural: El diseño principal incluye una «llave de sol», un sistema de invernadero que permite que el sol ingrese en invierno para calefaccionar y se bloquee en verano. De esta manera, el edificio no gasta energía en calefacción.
- Autosuficiencia: Cuenta con paneles solares para generar electricidad, planta procesadora de agua y tratamiento de aguas grises.
- Cuidado compartido: El edificio genera un fuerte sentido de pertenencia; los propios alumnos y la comunidad cuidan y mantienen las instalaciones en óptimas condiciones.
