Monasterios de todo el país elaboran cientos de miles de hostias para la visita del Papa

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La hermana Mónica, de una congregación ubicada en barrio Güemes de Córdoba capital, contó cómo se organizó la producción de 400 mil hostias para la celebración religiosa. El trabajo artesanal involucra a distintas comunidades y demanda un proceso de elaboración, selección y conservación.

La preparación de 400 mil hostias para la próxima visita del Papa representa un desafío extraordinario para las comunidades religiosas dedicadas a esta tarea. “Que te pidan para un mes 400 mil hostias es una tarea titánica”, reconoció la hermana Mónica, quien destacó la colaboración de numerosas personas para alcanzar el objetivo. Según explicó, distintas congregaciones del país participan de la elaboración para que los fieles puedan participar de la Eucaristía.

El proceso comienza con una mezcla de harina de trigo y agua muy fría, que se bate hasta obtener una masa cremosa y sin grumos. Luego, las máquinas cocinan la preparación durante aproximadamente un minuto. Las láminas obtenidas se dejan estacionar entre dos y tres semanas antes de pasar por otras máquinas que cortan las hostias y permiten seleccionar las piezas en condiciones adecuadas, descartando aquellas que presentan roturas, manchas o imperfecciones.

La religiosa explicó que la producción forma parte de un servicio a la Iglesia y que el precio se mantiene al mínimo necesario para cubrir los costos de funcionamiento, como la harina, el gas, la electricidad, los impuestos y el mantenimiento de las máquinas. También elaboran hostias destinadas a personas celíacas, con una harina especial de muy bajo contenido de gluten, que debe conservar un porcentaje mínimo para que sean válidas para la consagración.

“Fue con la ayuda de Dios, la comunidad que se sostiene y mucha gente que nos ha colaborado”, expresó la hermana Mónica al referirse al esfuerzo colectivo que permitió asumir el compromiso. Con alegría y expectativa ante la llegada del Papa, destacó la participación de las distintas comunidades religiosas en una tarea que, detrás de cada hostia, combina tradición artesanal, organización y vocación de servicio.

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