Umepay, el pueblo serrano que nació del sueño de vivir en comunidad y en armonía con la naturaleza

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A unos 20 minutos de Villa Yacanto, en el valle de Calamuchita, cerca de 250 personas construyeron una forma de vida basada en la organización colectiva, el cuidado ambiental y el desarrollo de emprendimientos propios.

Lo que comenzó en 2012 como un proyecto de un grupo de amigos provenientes de Buenos Aires se transformó en Umepay, una comunidad que hoy se extiende sobre unas 500 a 600 hectáreas. “Vinimos a hacer esa aventura, ir a vivir al medio del campo juntos y ver si creábamos una nueva vida”, contó Matías Echeguren, uno de sus impulsores. Actualmente, conviven allí familias, jóvenes y adultos de distintas edades, con espacios compartidos y una organización basada en la participación de los vecinos.

El cuidado del ambiente es uno de los ejes centrales del proyecto. La comunidad implementa sistemas de tratamiento de agua, separación de residuos, compostaje y reforestación con especies autóctonas, además de retirar plantas invasoras. “Tratamos de unirnos a la naturaleza y no venir a conquistarla”, resumió Echeguren, al explicar la filosofía que guía el desarrollo del lugar.

La vida comunitaria también se sostiene a través de múltiples actividades económicas. El Centro Umepay, dedicado originalmente a retiros de yoga, meditación y música, continúa funcionando, aunque ahora comparte protagonismo con una despensa, una escuela, una casa de té y diversos emprendimientos profesionales y comerciales. La conectividad a internet, incluso mediante una cooperativa propia, facilitó además que varios residentes puedan trabajar de manera remota.

Las decisiones colectivas se toman en asambleas, donde cada vecino tiene el mismo voto, independientemente de cuánto tiempo lleve viviendo allí. También existen áreas comunes destinadas al deporte y al contacto con el entorno natural, con acuerdos para preservar esos espacios. Para Echeguren, el proyecto implicó animarse a empezar de cero, con años iniciales de esfuerzo y construcciones precarias, pero con la convicción de desarrollar una vida diferente, en comunidad y rodeados de las sierras cordobesas.

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