Miranda Arfeliz, psicóloga y coordinadora de la Diplomatura en Abordajes en Consumos Problemáticos de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, planteó la necesidad de abordar esta problemática desde una perspectiva integral, que articule la salud mental, la prevención y las políticas públicas. En diálogo con La Mañana Sin Libreto, Arfeliz advirtió que los consumos atraviesan a toda la sociedad y destacó la importancia de fortalecer los vínculos comunitarios y generar espacios de escucha, especialmente para los jóvenes.
En entrevista con Rivadavia Río Cuarto y Golden FM, Arfeliz sostuvo que los consumos problemáticos no pueden analizarse exclusivamente desde la seguridad o la persecución del narcotráfico. Si bien reconoció la importancia de esas intervenciones, consideró necesario incorporar una mirada que contemple el sufrimiento psíquico y las condiciones sociales en las que se desarrollan estas situaciones.
“Hoy necesitamos poder pensar políticas públicas en relación con la seguridad y la prevención en relación a drogas, y también políticas públicas para ubicar esta problemática en el campo de la salud mental”, señaló.
En ese sentido, remarcó que los consumos no constituyen una cuestión individual, sino que repercuten en las familias, los barrios y las instituciones. Además, advirtió que el fenómeno excede ampliamente a las sustancias ilegales e incluye situaciones vinculadas con el alcohol, los psicofármacos, las apuestas y el uso de tecnologías.
La especialista subrayó que, detrás de una situación de consumo, suele existir una historia personal y un padecimiento que necesita ser escuchado. Por eso, consideró insuficiente concentrar la respuesta únicamente en la conducta de quien consume, sin indagar en las circunstancias que la atraviesan.
“Detrás y más allá del consumo hay una situación, una historia, hay un dolor, algo para empezar a escuchar y a trabajar”, explicó.
Arfeliz también vinculó la problemática con la necesidad de fortalecer las redes de contención y la presencia de las instituciones. Sostuvo que las escuelas, los centros de salud, los clubes y las organizaciones comunitarias cumplen un papel fundamental para prevenir situaciones de riesgo y ofrecer alternativas de acompañamiento. En ese marco, alertó sobre el avance del narcotráfico en territorios donde el Estado pierde presencia y sobre las consecuencias de la soledad y la falta de oportunidades.
Como ejemplo del trabajo preventivo, mencionó las Olimpíadas de Salud Mental impulsadas por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, que convocaron a adolescentes de entre 15 y 17 años y a sus docentes a reflexionar sobre temas como los consumos problemáticos, las redes sociales, la inteligencia artificial y los vínculos. Según indicó, participaron más de mil jóvenes de distintas localidades santafesinas.
“Tenemos que pensar cómo generamos espacios en los que sean los jóvenes los que cuenten, los que puedan poner en palabras qué pasa y qué les pasa a ellos”, afirmó. También señaló la importancia de escuchar sus inquietudes frente a problemáticas asociadas, como el suicidio.
Finalmente, ante la consulta sobre cómo acompañar a un familiar, amigo o conocido que atraviesa una situación de consumo, la psicóloga recomendó acercarse desde la escucha y sin reducir el vínculo a una acusación. Reconocer que la persona no está sola y ayudarla a encontrar asistencia profesional puede ser un primer paso.
“Es una problemática que tiene claramente salida y que, en eso, es una salida también colectiva”, concluyó.
