Una llamada telefónica inesperada cambió la rutina de un taller de carpintería local cuando se le encomendó una tarea tan insólita como trascendental: construir los sillones que utilizaría el Papa Francisco durante su histórica visita a la provincia de Córdoba.
El origen del encargo y los requerimientos del Vaticano
El pedido llegó a través del padre Juan Martínez, sacerdote cordobés vinculado a la organización de la visita papal, quien se puso en contacto con el carpintero Luis Astorga por recomendación de un cliente en común. Le solicitaron la fabricación de dos sillones especiales que cumplieran con estrictas directrices estéticas y conceptuales enviadas desde el Vaticano:
- Diseño y materiales: Se utilizaron maderas de paraíso seleccionadas para garantizar una estética fina, noble y vistosa.
- Tapicería: Los sillones fueron confeccionados con tapizado blanco de tipo «nieve».
- Detalles artesanales: Contaban con patas torneadas, bastones tallados y en la parte superior del respaldo llevaban incorporada una madera con tallas artísticas que formaban una cruz.
- Medidas y proporciones: Se siguieron rigurosamente las especificaciones técnicas sobre la altura del asiento, la profundidad, el ancho y la inclinación del respaldo para garantizar comodidad y sobriedad.
Una anécdota con idas y vueltas
El proceso de aprobación del diseño tuvo sus momentos de tensión y humor. Tras enviar las primeras fotografías de los sillones terminados, desde el Vaticano objetaron inicialmente el diseño del respaldo porque incluía un adorno tallado en forma de sol, lo cual generó un debate protocolar. Ante esta observación, el taller debió modificar rápidamente la pieza superior y reemplazarla por el diseño formal de la cruz tallada exigido por las autoridades eclesiásticas, logrando subsanar el detalle a tiempo.
Un orgullo imborrable
A pesar de los desafíos logísticos y los ajustes de última hora, los sillones fueron entregados y aprobados con éxito, formando parte central del mobiliario litúrgico durante los actos oficiales en Córdoba. Para el artesano, este proyecto no solo representó un hito laboral de gran magnitud, sino también una experiencia profundamente emotiva que perdurará en su trayectoria profesional y personal.
