En San José, a unos 20 kilómetros de Villa Dolores, en el Valle de Traslasierra, funciona La Colorada, un emprendimiento dedicado a la elaboración artesanal de quesos de cabra. Sus propietarios, Valeria Martín y Rafael Perelló, llegaron desde Neuquén hace casi 20 años con el desafío de comenzar una actividad completamente desconocida para ellos.
“Decidimos cambiar de vida. No teníamos ni idea de cabras ni de quesos y emprendimos un camino arduo para generar este espacio”, contó Valeria, quien era abogada y trabajaba en la Justicia Federal de Neuquén, mientras que Rafael se desempeñaba como referente de una empresa de capitalización.
La producción se caracteriza por un proceso artesanal que busca reflejar las particularidades del territorio. La Colorada cría sus propios animales, realiza el ordeño y elabora los quesos con leche propia. Las cabras pastorean durante todo el año en monte nativo cordobés, dentro de la ecorregión del Chaco Seco.
“Tratamos de rescatar los saberes ancestrales de la zona y elaborar quesos que reflejen el lugar donde estamos”, explicó Martín. Entre sus variedades se encuentra un queso semiduro de cabra saborizado con peperina, un producto que combina la identidad quesera con ingredientes propios de Traslasierra.
El emprendimiento también ofrece experiencias para visitantes, que permiten conocer de manera interactiva todo el proceso productivo. El recorrido incluye la crianza de los animales, el tambo y, durante la época productiva, la posibilidad de participar del ordeño.
La propuesta culmina en un parque de especies nativas, donde los visitantes realizan una cata de cinco variedades de quesos maridados con productos del valle. “Queremos llevar el terruño al plato y que la gente se lleve productos propios, que no va a poder probar en otro lugar”, destacó.
La Colorada se incorpora así a la propuesta del Camino del Queso, una iniciativa que busca vincular la producción láctea artesanal con el turismo y la gastronomía cordobesa.