En el marco de su presentación en el Colegio de la Merced, la especialista en educación, autora y capacitadora Laura Lewin abordó los principales retos que enfrentan los docentes en las aulas actuales y la necesidad de transformar las prácticas pedagógicas frente a un alumnado con dinámicas de atención cambiantes.
El desafío de captar la atención en el aula Lewin señaló que uno de los mayores problemas en la educación de hoy es la apatía y el desinterés de los estudiantes. «Vemos chicos desinteresados que no se involucran con lo que pasa en el aula, y docentes que, al retroalimentarse de esa apatía, también se desmotivan», explicó.
Frente a este escenario, la especialista enfatizó que enseñar del mismo modo en que los propios docentes aprendieron en el pasado es un error: «El docente que enseña como aprendió está enseñando para un mundo que ya no existe. Uno de los mayores desafíos es entender a quién le estamos enseñando y cómo necesitan aprender los chicos hoy».
El concepto del «aula invisible» Más allá de renovar los métodos de enseñanza, Lewin propone enfocar la labor en aspectos vinculares y emocionales, lo que denomina el aula invisible. Esto implica fortalecer la conexión entre el docente y los alumnos, fraccionar la entrega de contenidos para no saturar con «maratones» de información y reconocer que no siempre se podrá lograr el interés del 100% del grupo.
En esos casos, sostuvo que el aula también debe ser un espacio para desarrollar la disciplina, el compromiso y la responsabilidad ante tareas que no siempre resulten entretenidas.
Neurociencias y el ritmo de las nuevas generaciones La especialista destacó el aporte de las neurociencias para tender un puente entre el conocimiento científico y la práctica diaria en la escuela. Entre los aspectos clave a considerar, resaltó la diferencia entre «entender» y «aprender», así como la importancia de saber cuándo frenar la clase si la atención se ha agotado.
Finalmente, analizó cómo los estímulos tecnológicos impactan en la percepción del tiempo de los estudiantes: «Con la cantidad de estímulos que tienen en el celular o la tablet, muchas veces les pasa que están en el aula y sienten que la clase o la vida van en cámara lenta». Para Lewin, la solución no pasa por convertir la enseñanza en entretenimiento, sino por diagramar clases adaptadas a la realidad de las nuevas generaciones.
En el marco de su visita, la especialista en educación Laura Lewin reflexionó sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en las aulas y advirtió sobre el riesgo de generar dependencia tecnológica en los estudiantes si no se promueve el pensamiento crítico.
El riesgo de la dependencia y la falta de pensamiento Lewin expresó su preocupación frente al uso acrítico de la IA tanto por parte de alumnos como de docentes. «Me pasa de ver en el aula a un alumno que completa un trabajo con inteligencia artificial y al docente que lo corrige con inteligencia artificial. Si ambos hacen lo mismo, terminamos corriendo a las personas y dejando que las tecnologías se arreglen entre ellas», señaló.
La especialista remarcó que la inmediatez de las herramientas digitales genera una cultura de la comodidad que atenta contra el proceso de aprendizaje:
- Pensar es incómodo: Requiere enfrentarse a la hoja en blanco, tachar, reescribir e investigar profundamente.
- Tercerización del conocimiento: Al recurrir a la IA para resolver tareas en segundos, se corre el riesgo de anular la creatividad y la capacidad reflexiva.
Cómo «hackear» la IA en la escuela Para contrarrestar este fenómeno, Lewin propone retomar prácticas que obliguen a los estudiantes a involucrarse activamente en su proceso formativo:
- Trabajar con borradores: Priorizar el proceso de escritura, las tachaduras y la autocorrección.
- Defensa oral: Incorporar instancias donde el alumno deba defender su trabajo de forma oral tras un examen.
- Evaluaciones auténticas: Diseñar consignas contextualizadas y aplicadas a la vida real (como adaptar una receta de cocina) en lugar de ejercicios abstractos o cuestionarios digitales que puedan resolverse automáticamente.
Superar la «escuelita» y recuperar el deseo de aprender Finalmente, la capacitadora instó a replantear la dinámica escolar actual y abandonar la lógica de «cumplir para aprobar». «Hoy estamos todos jugando a la escuelita: los chicos quieren aprobar, los docentes quieren que aprueben y los padres quieren que aprueben. ¿Dónde quedó el aprender? Tenemos que volver a la aventura del saber», concluyó.
