El sistema desarrollado por Bird Argentina utiliza un robot que proyecta un haz de luz verde de manera aleatoria para generar una respuesta natural de las aves y reubicarlas. La tecnología ya se aplica en distintos puntos del país y también llegó a empresas de Río Cuarto.
Reubicar aves que generan inconvenientes en espacios urbanos, industriales o productivos sin provocarles daño es el objetivo de Ecolaser, un desarrollo de Bird Argentina que combina robótica, tecnología láser y monitoreo remoto.
Así lo explicó a La Mañana Sin Libreto, Federico Tudela, líder de Investigación y Desarrollo (I+D) de la empresa e ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones Bird Argentina, quien señaló que el sistema busca resolver una problemática cada vez más frecuente en determinados ámbitos sin recurrir a métodos agresivos.
“El equipo es un mini robot que tiene movimiento en dos ejes y controla un cañón láser de alta potencia. Es un láser de color verde que resulta inofensivo y que genera en las aves un instinto natural de amenaza”, explicó.
El dispositivo puede programarse para realizar recorridos sobre los sectores donde habitualmente se posan las aves. En los equipos destinados a exteriores, el haz puede alcanzar hasta 1.000 metros, permitiendo cubrir superficies importantes.
La clave del sistema está en que los recorridos del láser se ejecutan de manera aleatoria. De esta manera, se evita que las aves puedan acostumbrarse a un patrón determinado. “Un día la amenaza viene del lado izquierdo, al otro día del lado derecho, de pronto de arriba o de abajo, a distinta velocidad. Con esto hemos notado que el acostumbramiento que produce el sistema es realmente muy bajo”, sostuvo Tudela.
Bird Argentina acumula alrededor de ocho años de experiencia con esta tecnología, particularmente a partir de trabajos realizados junto a las municipalidades de Villa Mercedes y San Luis, donde fue utilizada para controlar poblaciones de aves en espacios públicos. Posteriormente, la solución comenzó a implementarse también en naves industriales y galpones.
La empresa cuenta además con equipos instalados en distintos puntos del país y uno de sus casos destacados se encuentra en Puerto Madryn, donde el sistema permitió reubicar una importante población de gaviotas desde un muelle hacia su zona natural de anidamiento.
Respecto del sector agropecuario, Tudela aclaró que la aplicación resulta más compleja debido a las grandes extensiones de terreno, aunque existen experiencias puntuales. “Para trabajar sobre cientos o miles de hectáreas sería necesaria la implementación de muchos equipos y, en la mayoría de los casos, no resulta viable económicamente”, explicó.
El especialista también remarcó que el láser no genera efectos sobre los cultivos ni sobre otros materiales. “Es un haz de luz dentro del espectro visible, no genera calor ni ningún tipo de alteración. Solamente despierta un instinto de supervivencia de las aves, generando incomodidad y haciendo que se reubiquen”, indicó.
En Río Cuarto, Bird Argentina ya trabaja con aceiteras y naves de producción, mientras mantiene conversaciones con otras empresas interesadas en incorporar la tecnología.
Otro de los cambios que facilitó la adopción del sistema fue su modalidad de contratación. Actualmente, los clientes pagan un abono mensual, sin necesidad de adquirir los equipos. Bird Argentina provee el dispositivo, garantiza su funcionamiento y realiza un monitoreo remoto a través de Internet. Ante una falla, la empresa también contempla la reposición del equipo sin costo para el cliente.
“Esto ha bajado bastante la barrera de implementación del sistema”, destacó Tudela.
Finalmente, el especialista aclaró que Ecolaser no elimina las poblaciones de aves, sino que busca modificar sus lugares de permanencia. “El sistema no hace que desaparezca la plaga, simplemente la reubica: la saca de un lugar y el ave se instala en otro”, concluyó.
