Luisa Luján: un viaje por la comunicación, la literatura y la poesía de Río Cuarto

¡Viralizalo!

Una vida entregada a la comunicación

Durante la charla, Luisa recordó sus inicios en la locución radial en el año 1986 y su posterior paso por la pantalla de Canal 13. Con nostalgia y entusiasmo, definió a la comunicación como una pasión intacta que la ha acompañado a lo largo de los años.

Además, destacó la importancia de la autoproducción en su carrera, una vía que le permitió ejercer la profesión con total libertad y satisfacción personal.

El camino literario y reconocimientos internacionales

Su faceta como escritora comenzó a consolidarse en septiembre de 2013, a partir de la fundación de la Sociedad de Escritores Riocuartenses, iniciativa impulsada por Héctor Furcade. Lo que inició formalmente como una herramienta terapéutica pronto se transformó en publicaciones, talleres y un camino de crecimiento continuo.

Entre sus hitos destacados se encuentran:

  • Obra publicada: La presentación de su primer libro de poesía, Mujer de Cristal (2020-2021), en el Teatrino del Trapalanda, y su participación en la antología colectiva Cuentos cortos para mentes ocupadas.
  • Proyección internacional: Fue seleccionada para integrar la antología internacional 100 Poetas por el Mundo (volumen 15), editada por Christian Baeder.
  • Distinción: Fue nombrada Embajadora de la Paz y Hacedora Cultural durante la Primera Cumbre Internacional de Embajadores de Paz, realizada en el Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional.

Poesía en vivo: la emoción del adiós

Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista se vivió cuando Luisa recitó en vivo un poema de su autoría, inspirado en la partida de un hijo y el doloroso momento de la despedida en la estación:

Sus manos, como gorriones de invierno, buscaron el nido en su regazo.

Añoró su infancia en ese preciso momento:

el algodón de azúcar, la almibarada sonrisa de agua cristalina,

sus manitas desplegadas como alas.

La tarde declinó en un gris plomizo.

El reloj de la estación apuraba los segundos como un tirano en su porfía.

Besó las rugosas manos de su madre;

un interminable abrazo entre lágrimas.

En el andén, los pañuelos en triste danza se agitaban entre el gentío.

Un último llamado a bordo:

el silbato del tren los sacudió de pronto,

y su sonar los atravesó como una estocada en el alma.

¡Viralizalo!