En diálogo con los estudios de la radio, Guillermo Marrero, referente del icónico restaurante Doña Pancha, analizó el movimiento turístico y gastronómico de la ciudad. Tras un período atravesado por la atípica agenda del Mundial de Fútbol —que alteró rutinas y resintió las salidas nocturnas—, el sector celebra un repunte impulsado por los festejos de la amistad y la llegada de visitantes.
El «efecto Mundial» y un mes de julio atípico
Para el sector gastronómico, julio representa históricamente el mejor momento del año gracias a las vacaciones de invierno y las fechas festivas. Sin embargo, la coincidencia con los partidos de la Selección Argentina en horarios clave obligó a adaptar la dinámica habitual.
«El Mundial nos sacó varios días en diferentes horarios que nos perjudicaron muchísimo», reconoció Guillermo, recordando que incluso en jornadas clave como un sábado por la noche prefirieron no abrir ante la falta de reservas y la escasa circulación en las calles.
A pesar de ese golpe inicial, la actividad volvió a ponerse en carrera. El balance del Día del Amigo dejó un saldo altamente positivo, con una gran afluencia de público tanto al mediodía como a la noche, obligando incluso a la rotación y reposición de mesas ante la demanda espontánea.
De un solo día a la «Semana del Amigo»
Una de las tendencias que más entusiasma al rubro es la extensión de las celebraciones. Lejos de limitarse a una única jornada, los festejos comenzaron a distribuirse a lo largo de varios días.
- Reservas escalonadas: Aunque los primeros días de la semana suelen ser más tranquilos, el registro de reservas ya muestra un ritmo firme de cara a los días miércoles, jueves y viernes.
- Cinco días de movimiento: Según proyectan, la coincidencia del calendario permitirá sostener el flujo de clientes durante casi cinco jornadas consecutivas.
El perfil del turista y el impacto del receso invernal
Respecto a la llegada de visitantes por el receso de invierno —especialmente desde la provincia de Buenos Aires—, Marrero señaló que el impacto aún se está acomodando. Explicó que el turismo actual es mucho más ágil: los viajeros realizan trayectos directos hacia destinos serranos sin pernoctar necesariamente en pasos intermedios.
No obstante, eventos locales como las competencias automovilísticas del fin de semana aportaron un flujo constante de huéspedes en los hoteles de la ciudad, quienes terminan dinamizando las propuestas gastronómicas nocturnas.
Clásicos de invierno y sorpresas en la carta
Para acompañar este marco de festejos y bajas temperaturas, el restaurante mantiene en lo alto sus especialidades de la casa. Junto a la tradicional bagna cauda —un infaltable de la época invernal—, la propuesta suma platos de impronta propia como el pacú, las ranas y sus abundantes tablas de frutos de mar pensadas para compartir en grupo.

