“Río Cuarto reúne condiciones ideales para producir una de las delicias gastronómicas más valiosas del mundo”

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La región de Río Cuarto podría convertirse en un nuevo polo de producción de trufas negras, uno de los productos gourmet más cotizados a nivel internacional. Así lo afirmó Lionel Masbou, productor francés con más de seis décadas de tradición familiar en el cultivo de este hongo, quien visitó recientemente establecimientos de Carnerillo y Charras para realizar estudios de factibilidad con vistas a futuros emprendimientos.

Masbou aseguró que los suelos analizados presentan excelentes condiciones para el desarrollo de trufas. «Encontramos campos con características distintas, pero ambos son muy buenos para este cultivo», explicó Masbou al móvil de Sin Libreto en La Rural de Palermo, al destacar que la calidad del terreno constituye uno de los factores determinantes para el éxito del proyecto.

El especialista recordó que la producción de trufas en Argentina todavía es incipiente, con apenas un par de establecimientos que ya llevan una década cosechando, mientras crece el interés de nuevos inversores. En ese escenario, su empresa acompaña el desarrollo integral de los proyectos, desde los estudios previos hasta la capacitación técnica durante los primeros cuatro años de implantación.

Uno de los aspectos más llamativos del proceso es la cosecha, que se realiza exclusivamente con perros entrenados. Gracias a su extraordinario olfato, los animales detectan únicamente las trufas maduras que permanecen enterradas junto a las raíces de los robles, evitando dañar aquellas que aún continúan desarrollándose.

Masbou también explicó que la trufa fresca es la única auténtica y recomendó consumirla rallada sobre pastas, risottos o huevos. Además, señaló que el elevado valor comercial responde al largo proceso productivo: las primeras trufas aparecen entre el cuarto y sexto año, mientras que la producción comercial se consolida recién entre los ocho y diez años.

Pese a esa espera, el productor considera que se trata de una inversión de alta rentabilidad. Según indicó, una hectárea demanda una inversión inicial cercana a los 13.000 o 14.000 dólares, pero en plena producción puede generar ingresos anuales de entre 12.000 y 30.000 dólares durante más de una década, siempre que el proyecto se implante en un campo apto y con un manejo técnico adecuado. «Si el terreno no reúne las condiciones necesarias, directamente no vendemos las plantas», concluyó.

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