La Terminal de Ómnibus de Río Cuarto atraviesa una situación económica crítica que pone en discusión el futuro de un servicio considerado esencial para la ciudad. Fernando Dadone, concesionario y gerente del establecimiento, advirtió a La Mañana Sin Libreto que el esquema actual de gestión privada resulta inviable debido a la fuerte caída del transporte de larga distancia y al incremento sostenido de los costos operativos.
Según explicó, la terminal riocuartense constituye una excepción a nivel nacional, ya que tanto la propiedad como la gestión son privadas, mientras que en la mayoría de las ciudades las terminales pertenecen al Estado y funcionan bajo administración pública o concesionadas. En ese contexto, señaló que desde la pandemia el servicio opera con déficit y se sostiene únicamente con aportes de la empresa familiar, que administra el predio desde hace tres generaciones.
Frente al vencimiento de la concesión, la firma inició conversaciones con el municipio para encontrar una alternativa que permita mantener el servicio. El pedido concreto consiste en un aporte mensual de 18 millones de pesos, monto que, según Dadone, apenas alcanza para afrontar el costo de la energía eléctrica y parte de los gastos de mantenimiento, seguridad y limpieza.
El empresario atribuyó la crisis a la disminución sostenida de pasajeros desde 2015, profundizada por la pandemia y por la creciente competencia del automóvil particular y el transporte aéreo, lo que redujo considerablemente la cantidad de servicios de larga distancia que llegan y parten desde Río Cuarto.
De cara al futuro, Dadone sostuvo que la ciudad debe abrir un debate amplio sobre el modelo de terminal que necesita. Consideró que durante los próximos años deberían participar el municipio, el Concejo Deliberante, el IMPURC, colegios profesionales e instituciones intermedias para definir si la actual ubicación sigue siendo la adecuada o si corresponde proyectar una nueva terminal. Mientras tanto, afirmó que la alternativa más económica para el Estado sería acompañar financieramente la prestación del servicio antes que asumir íntegramente su gestión.

