Detrás de cada nacimiento hay una historia, pero no todas comienzan de manera sencilla. Para aquellos bebés que llegan al mundo en circunstancias complejas o con problemas de salud, existe un grupo de voluntarias en Río Cuarto que busca transformarse en su primer refugio: Guardianas del Nacimiento a la Vida.
Marcela Escribano, una de las impulsoras de este proyecto, conversó en una emotiva entrevista radial con los conductores Lali y Marcelo para dar a conocer la labor de este equipo, que bien podría compararse con el de un grupo de «superhéroes» silenciosos.
¿Quiénes son y qué hacen las Guardianas?
Se trata de un grupo de entre 10 y 12 voluntarias que actualmente se encuentra en pleno proceso de formación y organización. Su misión principal es brindar contención espiritual, material, emocional y física tanto a los recién nacidos como a sus mamás en momentos de alta vulnerabilidad.
Inspiradas en las «abrazadoras» de la maternidad de Córdoba, el objetivo final de las Guardianas es poder ingresar a la sala de Neonatología y a las Unidades de Cuidados Intensivos del hospital de Río Cuarto para acompañar a los bebés prematuros o con complicaciones de salud.
«La idea es poder abrazarlos a través de la técnica COPAD (la técnica del canguro), manteniendo un contacto piel a piel. Sin hablarles, sin cantarles; solamente acompañándolos desde lo energético y lo espiritual, cubriendo ese espacio en los momentos en que la mamá no puede estar.» — Marcela Escrivano
Una labor con base filosófica y estricto cuidado
Marcela explica que el proyecto se enmarca dentro de las enseñanzas de la Academia de Filosofía Pitagórica. «Para Pitágoras, el inicio es la mitad del todo. Ese inicio del bebé va a ir marcando el transcurso de su vida, y nuestra idea es hacer que ese comienzo sea lo más bonito posible».
Sin embargo, para realizar esta tarea no basta con tener buena voluntad; se requiere una enorme responsabilidad y conciencia:
- Consentimiento familiar: Siempre se trabaja con la autorización previa y firmada de la madre.
- Preparación obligatoria: Las voluntarias asisten a capacitaciones dictadas por profesionales de la salud (como una formación clave que recibirán de una pediatra de Buenos Aires).
- Salud física y emocional: Para ir a abrazar a un bebé, la voluntaria debe estar en óptimas condiciones. Si se siente mal físicamente o está atravesando una aflicción personal grande, no debe asistir, ya que la energía que se transmite al recién nacido debe ser de pura calma y estabilidad.
¿Cómo ayudar? Las necesidades más urgentes
Aunque el ingreso formal de las voluntarias a la Neo del hospital público requiere de un proceso administrativo y legal que está en marcha, el grupo ya trabaja activamente desde el exterior, acompañando a las familias en los pasillos del hospital y en la Fundación de la Casa Lubetking.
Para quienes deseen colaborar, las necesidades actuales más urgentes son:
- Chupetes para recién nacidos (primera medida): Un elemento costoso y de difícil acceso para muchas familias.
- Sacaleches: Preferentemente de buena calidad para donar a las mamás que lo necesitan.
- Ropa de prematuro (medida doble cero o primera medida): Puede ser usada pero debe estar en excelente estado (como la que cualquiera le pondría a su propio hijo). Marcela recuerda que hace poco nació un bebé de apenas 700 gramos, lo que evidencia la necesidad de prendas muy pequeñas.
- Kits de urgencia para las mamás: Elementos de higiene, camisones, cepillos de dientes y toallas para aquellas madres que llegan de imprevisto al hospital y no tienen pertenencias consigo.
Contacto y sumarse al voluntariado
Para acercar donaciones, realizar consultas o sumarse como voluntaria para tejer, aportar económicamente o coordinar la acción social, pueden comunicarse directamente con Marcela:
- Teléfono de contacto: 358 – 5482037 (Marcela Escribano)

