Con apenas 18 años, Benicio Tomaselli Bertorello fue convocado a la Selección Argentina de Hockey Inclusivo. Junto a su mamá, Vanina —quien integra el cuerpo técnico—, visitó nuestros estudios para compartir una historia que combina la mística de «Caburé», el orgullo de representar al país y el enorme esfuerzo a pulmón que hacen las familias para concretar el viaje.
El estudio de la radio se inundó de emoción, mates y algunas lágrimas difíciles de contener. Benicio Tomaselli (18) llegó con su termo bajo el brazo, su jerga bien riocuartense y una advertencia humorística que rompió el hielo de entrada: «Me rompen la montañita del mate y se arma el lío». Detrás de esa frescura se esconde el único jugador de Río Cuarto que se pondrá la camiseta albiceleste en el próximo Mundial de Hockey Inclusivo en Holanda.
Acompañado por su mamá, Vanina Bertorello —quien también viajará como parte del cuerpo técnico del seleccionado—, repasaron cómo nació Caburé Hockey, el club que hoy los cobija, y el largo camino que los depositó en la máxima cita internacional.
El secreto detrás del nombre «Caburé»
Para entender la mística de este equipo hay que remontarse a sus orígenes. Vanina, que sopló las velitas de su cumpleaños en plena entrevista, recordó con emoción el significado del club que fundaron hace siete años como una rama inclusiva dentro de Urucure:
«Urucure significa lechuza solitaria en guaraní. Cuando buscábamos cómo diferenciar al equipo inclusivo, encontramos al Caburé: una lechuza de apenas 12 centímetros a la que los guaraníes le atribuían poderes sobrenaturales. Ellos se regalaban una plumita deseándose buena suerte en la cosecha y en la familia, pero sobre todo en el amor. Caburé nos abrazó desde el primer momento; es un gran símbolo de amor y es el mensaje que queremos defender».
El locro del 25 de mayo y una sorpresa en silencio
La convocatoria de «Beni» —como le dicen los íntimos— llegó un domingo patrio. «Estaba volviendo de Córdoba, nos juntamos a comer un locro por el 25 de mayo y ahí me dijeron que había quedado seleccionado. Me largué a llorar ahí nomás. Pensé mucho en mi abuelo y en mi hermano», relató el joven defensor con la voz entrecortada por los nervios y la emoción.
Lo curioso es que su mamá ya sabía de la citación, pero tuvo que guardar un estricto secreto profesional. Un veedor de la Confederación Argentina había evaluado a más de 300 jugadores en un torneo nacional en Tucumán sin conocer sus nombres. Cuando se publicaron las listas oficiales, Vanina tuvo la difícil y hermosa tarea de ser la portadora de la noticia en su propia mesa familiar. De aquellos 300 preseleccionados iniciales, la lista se redujo a 30, y Benicio logró meterse en el corte definitivo.
El «Mascherano» de la cancha
A la hora de definir su juego, Vanina no dudó en compararlo con un histórico de la Selección de fútbol: Javier Mascherano. «A Benicio lo estuvimos probando de defensor izquierdo. Tiene una impronta muy fuerte, es el que levanta al equipo en la cancha y se hace notar mucho», explicó la entrenadora.
El propio Benicio, entre risas, se hizo cargo del apodo: «A mí me gusta que se hagan las cosas bien. Si tengo que pegar un grito adentro, lo pego. Me gusta que el equipo sea perfecto». Esa exigencia será clave para el debut del 20 de agosto, donde Argentina se medirá nada menos que ante el local, Holanda, un seleccionado con más de dos décadas de trayectoria y un roce físico imponente.
Una Selección que se financia a puro alfajor
Más allá del orgullo deportivo, la nota cruda de la jornada la dio la realidad económica que atraviesan los deportistas amateurs en nuestro país. Al ser consultados sobre cómo costean los pasajes, la estadía y la logística de un viaje a Europa, la respuesta de Benicio dejó a todos mudos: «Estamos vendiendo alfajores de maicena. Vamos casi todos los fines de semana al club a vender. Ahí me di cuenta de lo difícil que es conseguir la plata».
Si bien la Confederación Argentina de Hockey acompaña con la entrega de la indumentaria oficial para los jugadores y el cuerpo técnico, el resto de los gastos corre por cuenta de las familias.
Antes de cerrar el primer bloque de la entrevista y tomarse un respiro musical para calmar las lágrimas de orgullo, Benicio no quiso olvidarse de quienes le tienden una mano en el día a día: «Le quiero mandar un saludo enorme a la gente de Deportes Río Cuarto y a todas mis compañeras y amigos que me prestaron el espacio y me ayudan a entrenar tres veces por semana».
Río Cuarto ya tiene a su representante listo para armar las valijas. Con la mística de la lechuza en el corazón, la voz de mando en la defensa y canastas llenas de alfajores vendidos con el alma, Benicio ya empezó a jugar su propio Mundial.
El entrenamiento para un mundial.
El camino no es sencillo: las jornadas de entrenamiento requieren una logística rigurosa que alterna sedes entre Rosario, Buenos Aires y Córdoba de manera consecutiva semanas atrás, consolidando un equipo que se prepara para dar lo mejor.
Nuevas reglas y el debut de la jugada «Shoot-Out»
Este mundial no solo será una vitrina de convivencia deportiva, sino también el escenario para la aplicación de nuevas dinámicas de juego. Una de las modificaciones más comentadas es el reemplazo del tradicional «corner corto» (cuando se comete una falta dentro del área) por el «Shoot-Out» o penal australiano.
«Es una jugada que se inicia desde mitad de cancha y se enfrenta uno contra uno frente al arquero», explicaron durante la charla, señalando además que Benicio es uno de los candidatos firmes para ejecutar este tipo de faltas.
El festejo prometido y el rol del equipo
Al ser consultado sobre si tiene pensado algún festejo o dedicatoria especial si logra convertir un gol, Benicio no lo dudó: irá dedicado a su tía Ivana, recreando una divertida anécdota de un gol pasado donde la bocha se levantó de forma imprevista.
Más allá de los festejos, el mensaje central de la delegación es de profunda gratitud y construcción colectiva. Vanina enfatizó que ningún logro es individual:
«Si Benicio y yo estamos donde estamos, fue porque hay un equipazo detrás. Sin los compañeros, Benicio no hubiera sido visto ni seleccionado».
La meta va más allá de lo deportivo; el verdadero objetivo es transformar el concepto de «inclusión» por el de convivencia, demostrando que los mismos protagonistas son quienes, día a día, van derribando las barreras.
El cronograma final está en marcha: tras los últimos entrenamientos en el Club San Fernando de Buenos Aires a finales de julio, la delegación partirá rumbo al torneo el próximo 15 de agosto desde Ezeiza, listos para disfrutar, competir y, sobre todo, inspirar a toda una comunidad.




