Detrás de la huella: Así trabaja la Sección Canes de la Policía de Río Cuarto

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​Cuando pensamos en el trabajo policial, solemos imaginar patrulleros, sirenas y oficiales en acción. Sin embargo, en Río Cuarto, un equipo de 13 agentes de cuatro patas demuestra día a día que el olfato, la lealtad y el juego son herramientas insustituibles para la seguridad de la comunidad.
​En una charla exclusiva con Café con Borra, el oficial subinspector Emir Elías y el sargento ayudante Sebastián Jurado revelaron los secretos detrás del entrenamiento, los mitos más comunes del mundo canino y cómo es la vida de estos héroes tras su retiro.


El Plantel Actual: Más que Ovejeros Alemanes


​Existe el mito popular de que solo los Ovejeros Alemanes o Labradores son aptos para las fuerzas de seguridad. Aunque la sección trabaja fuertemente con Ovejeros Alemanes (líneas de trabajo y estructura) y Pastores Belgas Malinois debido a su temperamento atlético y equilibrado, la clave no es la raza, sino el individuo.
​La última incorporación: El miembro más joven del equipo es un cachorro Border Collie, seleccionado específicamente para ser entrenado en la búsqueda de personas vivas, tanto en grandes áreas como en estructuras colapsadas.
​¿Cómo se selecciona a un cachorro aspirante?
​Desde que son recién nacidos, los entrenadores aplican técnicas de selección observando la camada para identificar rasgos específicos:
​Proactividad y energía natural.
​Predisposición innata hacia el juego.
​El ladrido natural y la curiosidad.
Rastro vs. Venteo: La Ciencia del Olfato Canino
​Un perro posee alrededor de 30 millones de células olfativas, superando ampliamente la capacidad humana y tecnológica. En la Sección Canes de Río Cuarto, los perros explotan este potencial a través de dos especialidades de búsqueda:

Perros de Rastro Siguen de forma específica las partículas y esporas que las personas dejan caer al piso al caminar, asociando el olor humano con el rompimiento del terreno.Búsqueda de personas perdidas siguiendo un camino o sendero específico.
Perros de Venteo Buscan «una aguja en un pajar». Olfatean las corrientes de aire para captar partículas en suspensión, disociando su entorno hasta llegar al objetivo.Localización de personas en campos abiertos, grandes extensiones de tierra o restos humanos.

Desmitificando el Adiestramiento: Todo es un Juego

​Una de las aclaraciones más importantes que hicieron los oficiales desmiente un viejo mito urbano: A los perros de detección jamás se les da a probar sustancias ilícitas ni drogas.
​El adiestramiento se basa exclusivamente en la asimilación de olores a través de pseudo-olores (compuestos químicos de laboratorio que imitan los componentes de la pólvora, el cobre o los estupefacientes) y el sistema de recompensa. Para el perro, encontrar un arma o a una persona no es un trabajo tosco: es el juego más divertido del mundo, donde su gran premio es su pelota, caricias y la atención de su guía.

Campeones a Nivel Nacional

​El entrenamiento de la Sección Canes de Río Cuarto no solo es efectivo en las calles y allanamientos diarios, sino que también destaca en las competencias federales. Durante los últimos tres años, el equipo ha obtenido títulos nacionales en:
​Detección de armas de fuego
​Obediencia
​Seguridad y combate (donde se evalúa la templanza, saltos, trepadas y defensa controlada).

El Merecido Retiro: De Agentes a Miembros de la Familia

​A los 8 o 9 años de edad, los canes empiezan a mostrar una merma natural en su rendimiento físico. Al llegar a este ciclo, la fuerza garantiza que tengan una vejez digna y feliz.
​Por lo general, los propios guías policiales adoptan a sus compañeros de binomio para llevárselos a casa, asegurando que no sientan el impacto del abandono. En casos donde se entregan a familias externas, se realiza un estudio previo y se capacita a los nuevos adoptantes. Tras una vida de servicio, estos perros terminan sus días de la mejor manera imaginable: disfrutando del patio, jugando con niños y durmiendo en la cama como un miembro más de la casa

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