Una mendocina suelta en Palermo, Italia: el viaje de Sintia Colla

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La distancia y los husos horarios no son un impedimento para conectar con las historias que inspiran. Desde Palermo, Sicilia, donde el mediodía ya quedó atrás, Sintia Colla comparte su experiencia de vida como una auténtica ciudadana del mundo. Aunque sus raíces están en General Alvear, al sur de Mendoza, su camino profesional y personal tiene un fuerte lazo con Río Cuarto, la ciudad donde dio sus primeros pasos universitarios y a la que recuerda con un cariño inmenso.

Cintia es diseñadora gráfica y community manager. Su profesión, volcada hoy al mundo digital, se convirtió en el pasaporte perfecto para cumplir su gran pasión: viajar.

«Hay una versión mía de hace años que no entendería nada de mi vida hoy», reflexiona Cintia, citando uno de sus propios posteos en redes sociales.

Su aventura comenzó en 2012, con un viaje mochilero por el norte de Argentina, Bolivia y Perú. Allí descubrió que lo que realmente le apasionaba no era el turismo tradicional, sino la experiencia de vivir los lugares como una local, mimetizándose con sus culturas. En 2022, decidió dar el gran salto, «cruzar el charco» y mudarse a Madrid. Gracias a su ciudadanía española —heredada de su madre— pudo establecerse y trabajar legalmente en Europa. Tras la pandemia, lo tuvo claro: «A mí no me ata nada, yo me voy». Y desde entonces, no ha parado.

El encanto de Sicilia y el mito del norte y el sur

Actualmente, Sintia vive su segundo verano consecutivo en Palermo. Se confiesa una enamorada de Italia, un país con el que los argentinos compartimos una identidad muy fuerte.

«El año pasado vine solo por cinco días y esta ciudad me atrapó. Tiene una energía súper particular, un mar espléndido y una gente muy carismática que es feliz con muy poco», relata.

Al ser consultada sobre la famosa brecha cultural entre el norte y el sur de Italia, Cintia —quien vivió en México con jóvenes del norte de la península— confirma que el contraste es real, y no duda en elegir: «Me identifico más con el sur. Son más hospitalarios, te hacen sentir como en casa». Incluso bromea con los términos que usan en el norte para referirse a los sureños, como «terrone», un equivalente al «cabecita negra» o «provinciano» en Argentina, vinculado históricamente al trabajo de la tierra.

Inseguridad en Europa y la pasión por el mundial

Uno de los temas inevitables al hablar de vivir en el extranjero es la seguridad. Para Sintia, que suele viajar sola, la clave está en el autocuidado: «No es que no haya inseguridad, pero no se vive como en Argentina. De todas formas, si ves algo peligroso, tratás de cuidarte el doble. Casos hay en todos lados, hay que saber manejarse».

Por estos días, la pasión futbolera también se muda de continente. Aunque Italia no clasificó al último mundial, en el sur de la península el cariño por Argentina es enorme, en gran parte por el legado imborrable de Diego Maradona. Sintia cuenta cómo vive los partidos rodeada de amigos italianos, matizando las tardes con fernet y empanadas caseras en su balcón, donde nunca falta la bandera celeste y blanca. «Los italianos son muy apasionados. He estado en estadios de Madrid y son más fríos; acá, en el Palermo, lo viven como nosotros, se desesperan».

Próximos pasos

El espíritu nómade de Sintia no descansa: su próximo destino es Grecia. Además, tiene un proyecto en mente: organizar viajes para que otras personas puedan descubrir Italia desde la perspectiva genuina y local con la que ella la vive.

Para seguir de cerca sus bitácoras de viaje, consejos y descuentos para viajeros, pueden encontrarla en Instagram como @sintiacolla (Cintia con «S»).

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