En diálogo con el especialista del INTA, Néstor Franz —jefe de la Agencia Coronel Moldes—, analizó el presente de la producción ovina y el consumo de carne de cordero en Argentina, en comparación con otras carnes más instaladas en la mesa de los argentinos.
Actualmente, el país cuenta con un stock cercano a los 14 millones de ovinos, concentrados en un 60% en la Patagonia y el resto en la región centro y litoral. Sin embargo, el consumo interno sigue siendo bajo: se estima entre 1 y 1,5 kilos por habitante al año, muy por debajo de la carne vacuna (más de 40 kg), el pollo (alrededor de 47 kg) y también del cerdo. “Es una cadena poco visibilizada, históricamente orientada a la lana, donde la carne era un subproducto”, explicó Franz al micro Suma Tecnología, quien además remarcó que gran parte de la producción patagónica se exporta a mercados de alto valor.
En este contexto, uno de los desafíos centrales es lograr mayor presencia de carne ovina en el mercado interno durante todo el año. La producción tradicional es marcadamente estacional, concentrada entre noviembre y marzo. Para revertir esto, desde el INTA se viene trabajando en aumentar el peso de faena mediante mejoras tecnológicas, lo que permite obtener más carne por animal sin perder calidad. “Se logra un mejor rendimiento en el plato, con cortes más equilibrados y mayor proporción de carne que de hueso”, detalló.
Desde el punto de vista nutricional, la carne ovina presenta características similares a la carne vacuna, ya que proviene de animales rumiantes alimentados a pasto. Franz destacó su alto valor biológico, calidad proteica y aporte mineral, en un contexto donde la proteína gana protagonismo en la dieta. A su vez, subrayó la eficiencia productiva del ovino en la conversión de alimento en carne.
Por último, el especialista señaló que, si bien las campañas nacionales han perdido impulso, las provincias y municipios comenzaron a promover el consumo a través de eventos y festivales, como los que se realizan en distintas localidades de Córdoba. En ese sentido, destacó que en ciudades como Río Cuarto ya se consigue carne ovina en carnicerías locales, lo que abre una oportunidad concreta para ampliar su consumo. “Una vez que el consumidor la prueba, descubre una carne de excelente calidad”, concluyó.

