El médico terapista Gabriel Abrile repasó su trayectoria profesional y reflexionó sobre los vínculos entre la medicina, la política y la vida cotidiana, en una charla distendida en Café con Borra donde también hubo lugar para el deporte, la comunicación y los desafíos humanos más complejos que enfrenta en su labor diaria.
Con más de tres décadas en terapia intensiva, Abrile destacó que su formación médica le permitió desarrollar una cercanía especial con las personas, algo que considera clave también en la política. “El médico no solo atiende una enfermedad, se involucra en la vida del paciente, en su entorno. Esa cercanía es la que la política muchas veces perdió”, sostuvo, al tiempo que remarcó la importancia de recuperar el vínculo directo con la sociedad.
En ese sentido, explicó que su experiencia tanto en el ámbito público como privado le permitió conocer distintas realidades, lo que facilita el diálogo con diversos sectores. “La medicina te entrena para escuchar, para preguntar y detectar lo importante. Eso también sirve cuando te sentás a hablar con un vecino”, señaló.
El deporte, particularmente el rugby, fue otro de los ejes que marcó su formación personal. Abrile, ex capitán de primera división de Uru Curé Rugby Club, resaltó valores como el trabajo en equipo, la perseverancia y la planificación. “Son aprendizajes que se trasladan a todos los ámbitos de la vida. En política, como en el deporte, nadie se salva solo”, afirmó.
Además, el profesional incursionó recientemente en el mundo del streaming con un ciclo de entrevistas que busca mostrar el lado más humano de referentes locales. El proyecto, disponible en YouTube bajo el nombre “Historia Clínica”, propone conversaciones sin guion con figuras de distintos ámbitos. “Me interesaba conocer a las personas más allá de su rol profesional, generar cercanía desde otro lugar”, explicó.
Sin embargo, fue al abordar su rol como médico terapista donde la charla adquirió mayor profundidad. Abrile describió la terapia intensiva como un espacio de alta complejidad emocional, donde no solo se trabaja con pacientes en estado crítico, sino también con familias atravesadas por la incertidumbre y el dolor. “Nuestro desafío es acompañar, ser claros y empáticos, incluso cuando hay que dar malas noticias”, expresó.
En ese contexto, uno de los momentos más difíciles de su profesión es el proceso de donación de órganos. Abrile subrayó que, más allá de la legislación vigente en Argentina —que establece el consentimiento presunto—, el diálogo con las familias sigue siendo fundamental. “Es una decisión que se da en medio de una tragedia. Por eso, lo más importante es haberlo hablado antes en el ámbito familiar”, explicó.
A pesar de la dureza de muchas situaciones, el médico aseguró que su vocación sigue intacta. “Es un lugar difícil, pero también es donde más podés ayudar a cambiar una realidad. Eso le da sentido a todo”, concluyó.

