Tecnología y datos en tiempo real: el camino hacia una pulverización más eficiente y sustentable

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El ingeniero agrónomo Juan Cuthill, titular de la empresa de tecnología aplicada al agro que lleva su apellido, destacó la importancia de mejorar la calidad de las aplicaciones de fitosanitarios mediante herramientas de precisión y análisis en tiempo real. Desde Tandil, explicó en diálogo con Suma Tecnología cómo la evolución tecnológica permite hoy abordar uno de los principales desafíos del sector: aumentar la eficiencia productiva reduciendo el uso de insumos.

Cuthill relató que su trabajo comenzó hace más de dos décadas, cuando junto a su equipo decidió ir más allá de la comercialización de adyuvantes para involucrarse directamente en el proceso de pulverización. “Nos dimos cuenta de que no alcanzaba con el insumo: había que mejorar cómo se aplicaba”, señaló. Así surgieron desarrollos como sensores y sistemas que monitorean las condiciones ambientales y operativas durante cada aplicación.

Uno de los avances más relevantes es un dispositivo que funciona como una “caja negra” instalada en la maquinaria agrícola, capaz de registrar variables como viento, temperatura y humedad en tiempo real. A partir de estos datos, un algoritmo genera recomendaciones instantáneas para el operario, permitiendo ajustar la aplicación en cada momento. “La calidad de la aplicación es un problema en tiempo real: cada segundo cuenta”, resumió.

El especialista advirtió que el modelo tradicional de pulverización —basado en parámetros fijos para todo el lote— resulta ineficiente y contribuye a problemas crecientes como la resistencia de malezas. En ese sentido, detalló que mientras hasta 2010 se registraban apenas cuatro casos de resistencia, en la actualidad se sumaron más de 50 nuevos eventos, lo que evidencia la necesidad de cambiar el enfoque.

En paralelo, subrayó el impacto económico de estas mejoras. Según explicó, un productor promedio puede gastar entre 200 y 250 dólares por hectárea al año en agroquímicos, por lo que una reducción del 20 al 30% en el uso de estos insumos —sin resignar eficacia— representaría un alivio significativo. “La clave es lograr que cada metro cuadrado reciba la dosis justa, ni más ni menos”, indicó.

Finalmente, Cuthill remarcó que, pese al avance de la inteligencia artificial, el factor humano sigue siendo central. “La tecnología sin el aplicador no tiene sentido”, afirmó, y agregó que el desafío es desarrollar herramientas simples, accesibles y acompañadas de capacitación. En esa línea, destacó la importancia de integrar a todos los actores —productores, asesores y operarios— en la toma de decisiones, con el objetivo de generar una agricultura más eficiente, sustentable y basada en datos.

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