A 50 años, el relato de lo sucedido aquel 24 de marzo de 1976 en Río Cuarto

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En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Eduardo “Lalo” Mugnaini repasó ante los micrófonos de Sin Libreto Modo Selfie cómo se desarrollaron aquellos días en la Municipalidad de Río Cuarto y el contexto político que antecedió a la irrupción militar.

Según reconstruyó, la situación institucional local ya atravesaba cambios desde comienzos de 1975, tras la muerte del intendente y una sucesión de autoridades interinas que derivó en la designación de Delia Castaños Rodríguez al frente del Ejecutivo municipal. En ese marco, el golpe “ya estaba anunciado” y, en la ciudad, la jornada comenzó con aparente normalidad. “La Municipalidad abrió sus puertas como un día más, hasta que los militares ingresaron y tomaron el control”, recordó.

Mugnaini relató que el ingreso de las fuerzas armadas se produjo durante la mañana, encabezado por autoridades militares que, tras algunas tensiones iniciales, avanzaron en la intervención del municipio. Uno de los puntos de conflicto fue la exigencia de formalizar un acta de traspaso de bienes, algo que finalmente se concretó antes de que las autoridades civiles abandonaran el edificio. A partir de ese momento, se clausuraron el Concejo Deliberante, el Tribunal de Cuentas y distintas áreas, quedando la administración en manos de un gabinete integrado por militares.

En su testimonio, también remarcó que la vida cotidiana en la ciudad continuó sin grandes sobresaltos inmediatos y que no se registraron manifestaciones de resistencia. “La gente lo tomó con cierta normalidad, en un contexto donde la situación del país ya era muy compleja”, señaló, en referencia al clima previo marcado por la violencia política y la inestabilidad institucional.

El exfuncionario también hizo alusión a las tensiones de la época, con la presencia de grupos como la Triple A y las organizaciones armadas, aunque sostuvo que muchas de esas estructuras operaban en la clandestinidad y respondían a lógicas que excedían lo local. En ese sentido, consideró que el golpe encontró cierto nivel de aceptación social en parte de la población, en medio de un escenario que muchos percibían como “insostenible”.

No obstante, Mugnaini fue crítico del accionar posterior del régimen militar, al que calificó como un “desquicio total”. Recordó casos de persecuciones, detenciones arbitrarias y violaciones a los derechos humanos, y destacó el proceso de recuperación democrática iniciado en 1983. “Se fueron de mambo. No respetaron a nadie”, afirmó, al tiempo que valoró el juzgamiento a las juntas militares durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

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