En medio de la preocupación por el empleo en Río Cuarto, un reciente informe que sugiere que la desocupación se habría triplicado en los últimos dos años abrió el debate sobre la confiabilidad de las estadísticas y la interpretación de los datos. Para analizar el tema, el asesor empresarial, contable y tributario Lucas Gil aportó su mirada sobre la metodología utilizada y las particularidades del mercado laboral local.
En diálogo con Sin Libreto Modo Selfie, Gil explicó que las cifras surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), elaborada por el INDEC, que releva de manera trimestral unos 1300 casos en el aglomerado Río Cuarto. Si bien se trata de la única fuente oficial disponible y cuenta con reconocimiento metodológico, el especialista advirtió que los resultados deben leerse dentro de ciertos márgenes de confianza. “Los datos pueden ubicarse en un rango estimado y eso obliga a ser prudentes al hacer comparaciones, especialmente cuando se habla de variaciones tan bruscas”, señaló.
En ese sentido, puso en duda la comparación directa con registros de años anteriores, ya que podrían existir diferencias metodológicas o niveles de error estadístico que distorsionen las conclusiones. “No digo que los datos no sean reales, pero sí que hay que analizarlos con cautela. Incluso el valor de hace dos años podría no ser completamente comparable con el actual”, indicó, relativizando la idea de un incremento lineal o exacto.
Más allá de la discusión técnica, Gill destacó que Río Cuarto presenta características propias que pueden explicar una mayor volatilidad en sus indicadores laborales. Según detalló, el mercado de trabajo local está fuertemente concentrado en tres sectores: comercio, servicios —con fuerte peso de la salud— y construcción, que en conjunto absorben aproximadamente un tercio del empleo. Esta estructura, explicó, vuelve a la ciudad más sensible a los cambios económicos, especialmente a las variaciones en el consumo y la inversión.
“El comercio es el primero en sentir una caída del consumo, mientras que la construcción depende mucho del flujo de inversión, históricamente vinculado al agro. Si esos factores se retraen, el impacto en el empleo puede ser más inmediato”, sostuvo. A su vez, remarcó que la menor diversificación productiva —en comparación con otras ciudades cordobesas con mayor desarrollo industrial— también incide en estas oscilaciones.
Finalmente, el especialista consideró que el contexto económico reciente, marcado por un cambio de modelo y una desaceleración inflacionaria, también influye en la dinámica del empleo. En ese marco, subrayó el crecimiento del trabajo no registrado y la transformación de los patrones de consumo como factores clave. “Hubo un shock económico en los últimos años que modificó tanto la lógica empresarial como el comportamiento del mercado laboral”, concluyó.
Así, aunque los datos reflejan un aumento de la desocupación en la ciudad, el análisis sugiere que la magnitud del fenómeno aún requiere una lectura más profunda y contextualizada, evitando interpretaciones simplificadas o lineales.

